sábado, 20 de diciembre de 2014

Recomendación 2:En EPOC, aprende a usar tu inhalador pero exige un correcto diagnóstico

¿Alguien se ha dado cuenta de que los pacientes respiratorios son los más tontos del planeta? ¿Qué no? Pues claro que no. Como en todos los colectivos, habrá quien entienda mejor las cosas, quien las entienda peor y quien no las entienda en absoluto.

Pero leo la prensa. Y compruebo que, constantemente, se culpabiliza a los pacientes de EPOC mucho más que al resto de los enfermos. Parece que estos señores no son capaces en toda su vida, por muchos años que convivan con la enfermedad, de utilizar un inhalador correctamente. Y lo cierto es que tampoco es tan difícil: todo se reduce a sujetar bien la boquilla con los labios y aspirar profundamente. Nada más que eso. En los prospectos de estos medicamentos, suele aparecer una figura que ilustra la forma de colocar el aparato. En vertical, siempre en vertical.

A veces la medicación no surte el efecto deseado. Al menos, no todo el efecto que se espera de él. Hay un buen abanico de causas para que esto se produzca. Los olvidos, por ejemplo. Aunque no creo que nadie pueda olvidar usar un producto que le ayuda a respirar correctamente. Todas las enfermedades son molestas. Producen dolores o diversas alteraciones del organismo. Sin embargo, nada tan angustioso –y peligroso– como padecer una obstrucción bronquial que impida el correcto paso del aire. Ellos viven pendientes de un hilo, nadie puede imaginarse del todo lo que es eso. Una circunstancia en la que el olvido no cabe. Tampoco resulta muy creíble que el paciente sujete indolentemente el dispositivo y lo utilice sin ton ni son. Hablamos de una cuestión de vida o muerte no de una simple urticaria. Respirar mal es tan molesto o más que sufrir unos picores tremendos, con el agravante de que, como el que lo padece se descuide, se puede marchar al otro barrio.

Tengo que hablar con claridad porque de los eufemismos de todo tipo ya abusa bastante la prensa. Por ejemplo, cuando los periodistas aluden a la sensación de falta de aire, sobra el vocablo “sensación”. Y cada vez que hablan de nerviosismo o pánico deberían añadir que tales emociones están perfectamente justificadas dadas las circunstancias y que no se trata de ninguna paranoia.
No obstante, hay que reconocer que una gran parte de enfermos de EPOC continúa fumando. Los médicos se lamentan de ello, pero me pregunto si les han explicado con la suficiente contundencia la relación entre tabaco y enfermedad. Ellos afirman que sí lo han hecho, pero he hablado con muchos pacientes, algunos en un avanzado estadio de la enfermedad, y dudo mucho que el personal sanitario haya utilizado los argumentos idóneos para que comprendan qué es lo que se están haciendo a sí mismos. Admito que la adicción al tabaco es, por lo general, intensísima, sin embargo, el pánico y la angustia que se siente cuando apenas se puede respirar serviría de contrapeso en la mayoría de los casos. Ocurre que no basta con prohibir, además hay que asegurarse de que entiendan por qué. Una explicación fastidiosa, probablemente, para aquellos que entienden al detalle el mecanismo de la obstrucción bronquial, pero ¿qué significa una molestia, o muchas molestias diarias, cuando estas pueden salvar una sola vida al año?  ¿Es que no merece la pena esforzarse todo lo posible?

Los profesionales deberían explicar –no solo a los pacientes sino a la sociedad entera– que el tabaco es el origen de 18.000 muertes anuales solo en España y de 300.000 en toda Europa. También deben insistir en que la suciedad del aire agrava los problemas respiratorios. Y explicar el mecanismo de esta influencia con todo detalle y con los recursos didácticos a su alcance. Y si no saben hacerlo que pidan ayuda a profesionales de la pedagogía. Cualquier cosa siempre que no consista en echar la culpa a los pacientes. Sobre todo, porque la inmensa mayoría usa los inhaladores como es debido y, si sigue fumando, es porque ignora que el tabaco es el origen de todos sus males y que la insistencia en su abandono nunca es un mecanismo para fastidiar. Mientras tanto, se echa de menos una información bien graduada, adaptada a cada caso y dividida en un conjunto de explicaciones que todos puedan comprender.


A ti te digo: si tienes EPOC, deja de fumar inmediatamente. No puedes imaginar hasta qué punto esa adicción te está acortando la vida. Pregunta a tu neumólogo por qué y no te levantes de la silla hasta que no lo hayas entendido. Asegúrate también de manejar los inhaladores de la forma adecuada. Debes saber que esta patología es progresiva e irreversible, pero que cumpliendo estos requisitos quizá, solo quizá, se produzca una reducción de los síntomas. Incluso, si tienes un golpe de suerte, un ajuste en la medicación podría mejorar sustancialmente tu estado de salud.

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