lunes, 5 de enero de 2015

Recomendación 4: Aunque tengas EPOC, disfruta de la vida

George Seurat - El circo
Lo que jamás debes hacer es deprimirte. No permitas que tus problemas respiratorios te obliguen a dejar de ser tú.

En primer lugar, por ti mismo. No es momento para perder el tiempo obsesionándote con ideas estériles. En lo que no tiene remedio no merece la pena detenerse. Porque, además, tienes mucho que hacer: disfrutar cada momento, seguir aprendiendo, saboreando la vida, comunicándote, amando y dejándote amar, acumulando experiencias, sufriendo –¿por qué no? como todos–, divirtiéndote y, sobre todo, luchando, porque así es la vida. Es decir, mientras vivas, VIVE.

Después, por la gente que te quiere. Ya sé que es difícil, que la disnea es algo que no puede disimularse. Claro que nadie te pide que seas unas castañuelas las veinticuatro horas del día: puedes aprovechar momentos placenteros, buenas noticias, lo que sea, para mostrarte alegre. Lo fundamental es que no te vean derrotado, con eso puede bastar. Ellos no se lo merecen y tú tampoco. La consigna sería mantener el pabellón lo más alto posible.

Por último –pero no menos importante–, el estado de ánimo repercute directamente en tu salud. La EPOC es traidora, funciona como un círculo vicioso, si flaqueas te ataca más aún y entonces la rueda gira de nuevo sobre sí misma. Tienes que ser más fuerte que ella; en lo que dependa de ti, no dejes que avance un solo paso más.