sábado, 30 de abril de 2016

Si tienes EPOC, sal del baúl de los olvidos

Visibilidad.
El mundo necesita saber. Nosotros necesitamos que sepan. Pero son los fumadores a quienes realmente urge abrir los ojos. Todo esfuerzo se queda corto ante las espeluznantes estadísticas, ante una sociedad indiferente, ante unos fumadores engañados por una información ambigua. Y engañosa en consecuencia.
Necesita saber que cincuenta mil personas fallecen al año en España por diferentes patologías relacionadas con el tabaco, dieciocho mil de ellos a causa de la EPOC.
Que cuantos más años cumplan, más posibilidades hay de que pasen a engrosar el número de pacientes.
Que el primer paso para dejar de fumar es desearlo y a partir de ahí se puede conseguir cualquier cosa.
Que el cigarrillo electrónico es el caballo de Troya de las tabaqueras, la trampa para introducir la nicotina en todos los formatos posibles, el engañabobos de los ingenuos. Que jamás va a ayudarnos a dejar de fumar y puede seducir a nuevos incautos, proclives a dejarse atrapar por lo moderno.
Que hace falta informar sobre la EPOC y las enfermedades coronarias para que el mundo se entere de que el cáncer no es lo único que ocurre por fumar. Que los profesionales de la salud tendrían que hablar mucho más alto y claro de lo que lo han hecho nunca, que el gobierno debería divulgar los efectos del tabaco en spots publicitarios similares a los que emite la Dirección General de Tráfico. Debido al derroche, tanto económico como en vidas humanas, es una inversión que urge. Y no es opinión mía: las cifras expuestas más arriba son bastante elocuentes.
Que las cifras de fumadores fallecidos deberían publicitarse periódicamente como se ha hecho con otras epidemias mucho menos dañinas y arraigadas, por ejemplo la gripe A.
Que las víctimas vivas, es decir los enfermos, sus familias y las de los fallecidos deberían asociarse e iniciar la batalla de la información, pues todo indica que nadie lo va a hacer por ellos.
Que una buena manera de iniciar esta batalla pacífica sería usar un símbolo conocido por todos: el lazo en la solapa. El lazo marrón de la nicotina en camisas, chaquetas y abrigos de cónyuges y viudos, de padres, de los propios pacientes oncológicos, respiratorios, cardiovasculares.
Recoja estas ideas quien pueda y quiera ponerlas en práctica. Se las regalo con muchísimo gusto.