martes, 10 de mayo de 2016

Licencia para matar. Una historia del tabaco en España

El título le va que ni pintado a un texto tan oportuno en mensaje y propósitos. Lástima que la frasecita de marras se haya utilizado hasta la saciedad tanto en cine como en libros. Porque autores y promotores corren el riesgo de que la noticia de su aparición editorial se diluya en el laberinto periodístico, y con ella la información (y formación) que contiene y los beneficios que conlleva. Para el público en  general y, ante todo y sobre todo, para los fumadores. Activos y pasivos.
Licencia para matar analiza la estrategia de las tabacaleras para imponer su producto y mantenerlo en primera plana del panorama industrial y comercial, durante décadas y décadas, a pesar de las consecuencias en la higiene, salud y supervivencia, no solo de quienes lo consumen, también de los que rodean a estos. Se detiene en las causas de este éxito, fundamentalmente la complicidad de jueces y gobiernos mediante mil y una estratagemas de diversos tipos con una finalidad fundamentalmente económica. El análisis se circunscribe a España, pero podría extrapolarse a una infinidad de países.
Un gesto encomiable que honra a quienes han emprendido esta aventura. Pero 60.000 fallecimientos anuales, solo en España, merecería el esfuerzo de muchísima más gente. Se echa en falta una divulgación masiva de este enorme problema por parte de gobierno, partidos políticos, autoridades sanitarias, neumólogos y demás profesionales sanitarios.
Su aparición en librerías está prevista para el Día Mundial sin Tabaco.
Solo faltan 21 días.
Espero que tenga mucho éxito.

FICHA TÉCNICA
·         Autor: Carlos Escolá
·         Ediciones Península (Colección Atalaya)
·         Disponible en papel (tapa blanda) y digital
·         Páginas: 248
·         Publicación: 31 de mayo de 2016
SINOPSIS PUBLICITARIA
“Si el tabaco se descubriera hoy en día y se pretendiera su comercialización, ¿los gobiernos darían su visto bueno a un producto que es adictivo, que convierte a sus consumidores en esclavos de una nicotina potenciada con numerosos aditivos y mata a millones de personas cada año tras hacer estragos en los recursos de los sistemas sanitarios?
Sin duda la respuesta es no, y resulta evidente que algún día habrá que plantearse la prohibición gradual del tabaco, un producto que según la Organización Mundial de la Salud mata a entre cinco y seis millones de personas cada año en todo el planeta. De ellas, cerca de 60.000 en España: más muertes anuales que el sida, el alcohol, las drogas ilegales, los accidentes de tráfico y los homicidios juntos. Un millón de muertos en los últimos 30 años.”

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