jueves, 5 de mayo de 2016

Recomendación 6: Evita las emociones fuertes

J. M. W. Turner, Fishermen upon a Lee-Shore, in Squally Weather
Quizá hayas observado que los impactos emocionales repercuten en tu eficiencia respiratoria. Si nunca te han perjudicado, no le has dado importancia o no lo has relacionado con la EPOC, presta atención desde ahora a cualquier altibajo emotivo brusco que pueda presentarse en tu día a día. Debes saber que no solo los que padecen problemas coronarios han de estar atentos y procurar no exaltarse ni acalorarse. Tú también. Sobre todo si eres susceptible o te impresionas fácilmente.
Una vida tranquila y alegre es lo que el médico recomendaría a cualquier enfermo crónico. Pero tampoco hay que irse al otro extremo: mirar todo el día a la pared dejaría nuestro ánimo por los suelos, subir a una montaña rusa tampoco parece buena idea. Podemos entretenernos, disfrutar y estimular la mente sin excesivos sobresaltos. No es que vayamos a enfermar porque nos haya tocado el premio gordo, pero mejor que nos den la noticia despacio, y si el acontecimiento inesperado es negativo con más razón aún. Tampoco pasa nada por llevarnos un disgusto, son cosas de la vida, pero si esto ocurre con frecuencia quizá tenga algún efecto aunque nunca averigüemos la causa. Y  desde luego, un gran sobresalto, una reacción airada son poco aconsejables.
Conseguir esto no es difícil. Basta con planificar a grandes rasgos actividad y sitios apropiados, procurar rodearse de buen humor y buen amor, apartarse de hostilidad y conflictos, alternar ejercicio con reposo, disfrutar con lo que hacemos. En una palabra, en nuestro caso es esencial ser felices. Pongámonos a ello ya.

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