viernes, 25 de noviembre de 2016

El humo y el azúcar

Hasta ahora es un hecho que la sociedad mira para otro lado pero alguna vez habrá que pararse a pensar en unas cifras que dan vértigo. Más de dos millones de residentes en España padecen EPOC, de los cuales solo unos 600.000 están diagnosticados. Existe pues un número enorme que no toma medidas, ni preventivas ni farmacológicas, que incluso sigue fumando, ignorantes, la mayor parte de ellos, de que existe una patología tan cruel.
Centrémonos en los que ya tienen el diagnóstico. Seiscientas mil almas dóciles, resignadas, que fuman o respiran el humo de otros, enchufados o no a una bombona de oxígeno, que respiran además todo tipo de contaminantes sin sospechar que les están arrancando la vida. A la mayoría nadie les cuenta que, no es que les vaya a doler un poco el pecho o vayan a tener más tos, es que cada vez están respirando peor y, si el aire que entra y sale de los pulmones se reduce, la historia no puede acabar bien jamás. Hablando en plata, a eso se le llama suicidio inconsciente, algo que resultaría ridículo si no fuera tan dramático. (Lo podríamos dejar en desinformado para dar una sensación más optimista). En cualquier caso, quien ignora lo que se le viene encima se arriesga a acabar bastante mal. Hay que empezar a informar con más rigor: se trata de un asunto realmente serio teniendo en cuenta que está en juego la vida de muchísima gente.
Fotograma de Charlie y la fábrica de chocolate
¿Dónde estáis seiscientos mil pacientes de EPOC? (algunos también con asma lo que debería aumentar su grado de consciencia), ¿Dónde estáis que no decís nada ante las agresiones de vuestro ambiente cercano, que no os rebeláis, que no proclamáis a los cuatro vientos la injusticia de la que sois objeto un día tras otro? ¿Tan engañados os tienen que no habéis caído en la cuenta de que dependéis de la limpieza de un aire que se ensucia constantemente? Y no, no me refiero a la lejana atmósfera, sino al cigarro, la bayeta impregnada en lejía, la barbacoa, el taladro que levanta el asfalto de tu calle. Vuestros seres queridos, esos que os protegen día tras día ¿entienden que estáis perdiendo fuerza y capacidad de movimiento aunque todavía no se note demasiado, que os convertiréis en inválidos aunque vuestros brazos y piernas funcionen como siempre, simplemente porque la falta de oxígeno os quita el resuello poco a poco? ¿Se preocupan de manteneros a salvo eliminando humo, polvo y productos químicos potentes?
Para entender esta conexión solo hay que establecer un paralelismo: EPOC es a humo lo que diabetes es a azúcar. Tan exacto como las matemáticas. Así que deja de andarte por las ramas y aplícate el cuento. Tabaco ni olerlo, contaminación fuera. Son como el azúcar para los diabéticos, pero el que padece EPOC no puede elegir porque el aire no se come, se respira, porque si está en el aire hay que respirarlo, nunca mejor dicho, por narices. Y os va la vida en ello aunque no os lo haya dicho nadie así de claro, igual que a los diabéticos que consumen azúcar.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Para que cuentes eso que siempre has pensado y jamás te atreviste a decir: