viernes, 28 de abril de 2017

Tabaco y síndrome de abstinencia

¿Alguien concibe un panorama mundial donde más de la cuarta parte de los adultos que lo integran padece una insuperable adicción?


Está demostrado que el tabaco es una droga potentísima, más difícil de abandonar que cocaína, heroína y similares. Por eso, los fumadores se engañan, exactamente igual que cualquier drogadicto, por eso no es tarea facil que atiendan a razones, y precisamente por eso hay que explicárselo mejor, procurando dejarles sin argumentos, pero sin asustarles -algo extremadamente difícil pero no imposible- porque si se ponen nerviosos, se deprimen, aterrorizan etc. se van a refugiar mucho más intensamente en su droga.
Uno de sus argumentos favoritos es: el tabaco no puede ser tan malo cuando se vende en establecimientos específicos, no está prohibido por las autoridades sanitarias, cumple todos los controles legales, no hay que esconderse para consumirlo etc. etc. 
Fotograma de la película Le temps du loup (2002)
Fotograma de Le temps du loup (2002)
Bien, todo eso es cierto. Este producto comenzó a cultivarse masivamente hace muchas décadas y se transformó enseguida en una industria próspera cuyas ganancias -debido a su carácter adictivo y a una excelente estrategia publicitaria- se han ido incrementando exponencialmente a lo largo de los años. Se argumenta que los motivos de su permanencia son meramente económicos. Esto es cierto a medias. Sí, es complicado barrer de un plumazo uno de los pilares de la economía mundial. Muchas empresas, tanto tabaqueras como sus derivadas se hundirían junto con sus trabajadores, y esto, como pueden imaginar, acarreearía un cataclismo de incalculables consecuencias. No es un secreto que un empobrecimiento masivo de esas dimensiones es capaz de provocar un efecto dominó imposible de evaluar todavía, por tanto, el hecho de que la economía sea uno de los factores fundamentales para que el tabaco aún sea producto de consumo legal no es un argumento en su favor. No es solo el lucro lo que motiva su permanencia, que también, sino la prudencia -esta vez sí- de los gobernantes.
Como ven, no dejo de insistir en que el económico es solo un factor entre otros -aunque tan importante que solo con él sería suficiente- para mantener el tabaco en los estancos. Yo conozco otro igual de importante al menos. Ignoro si existe alguno más.
El otro motivo es bastante sencillo de entender. ¿Alguien concibe un panorama mundial donde más de la cuarta parte de los adultos que lo integran padece una insuperable adicción? ¿Se pueden imaginar qué ocurriría?
Lo que me viene a la cabeza supera a la película de terror más espeluznante. Pero no voy a extenderme en detalles, creo que el simple enunciado habla por sí mismo.
Eso sí, les ruego que reflexionen sobre ello. Y si llegan a alguna conclusión de interés, sea a favor o en contra, la expongan aquí debajo. El apartado Comentarios nació para escuchar lo que tengan que decir.

sábado, 22 de abril de 2017

Contaminación incrementa mortalidad asociada al tabaco

Está demostrado. Cualquier disfunción pulmonar, alergia al polen incluida, se agrava en presencia de contaminantes. De alguna forma, contaminación y tabaco se suman, al fin y al cabo este es un contaminante más y no precisamente de los más inocuos.
Pero esto no solo atañe al bloqueo de las vías respiratorias. Las enfermedades cardiovasculares producidas por el tabaco empeoran también en ambientes contaminados como demuestra un estudio avalado por la Sociedad Americana de Prevención contra el Cáncer en el que participa el Instituto de Salud Global de Barcelona.
Simplificando para asimilar más fácilmente la idea, se trataría de rodearse de un ambiente lo más limpio posible, de no añadir sustancias al aire, ni siquiera las pretendidamente purificadoras y que, en realidad, no hacen más que ensuciarlo. Por tanto, si queremos alargar nuestra vida y la de nuestro entorno así como disfrutar de una existencia lo más activa y confortable posible, alejémonos de los automóviles siempre que podamos, eliminemos el tabaco propio y el ajeno, prescindamos de velas, estufas, fogatas e inciensos, escojamos los productos de limpieza que consideremos menos perniciosos.
Si lo sabemos y no hacemos caso hasta que ya no tiene remedio, no tendremos a quien echar la culpa.

martes, 18 de abril de 2017

España ya no es pionera en la lucha contra el tabaquismo, más bien todo lo contrario

Hace falta disolver las identidades de marca para despojar al tabado de un carisma que no le correspondeEsto a los españoles nos suele pasar a menudo, ponernos en la avanzadilla de algún aspecto legislativo y a continuación dormirnos en los laureles y quedarnos los últimos. La ley de prevención del tabaquismo que se promulgó en 2005 y entró en vigor el 1 de enero de 2006 no sirvió más que para calentar los ánimos. Establecía algo tan absurdo como que unos locales pudiesen elegir y otros no, al final eligieron todos y dejaron fumar sin cortapisas. A lo sumo, trazaban una línea en el suelo o colocaban una maceta para dividir los espacios, pero el humo no entendía las advertencias y transitaba a sus anchas. Cada cual actuaba como lo le daba la gana y, aún así, no dejaban de hacerse las víctimas: que si nos hemos gastado mucho dinero en reformas, que si tal y que si cual. En cinco años no vi ningún establecimiento que se molestase en hacer ni una mínima obra y solo dos cadenas instalaron un muro de cristal. Pero a los fumadores tenía que entrarles el aire por algún sitio, y la puerta, siempre abierta o, en el mejor de los casos, abriéndose cada vez que pasaba un camarero, servía de chimenea que ahumaba a los no fumadores cada quince segundos de reloj. 
La ley de 2010 se hizo efectiva el 2 de enero siguiente y, aunque tampoco es perfecta y se incumple de vez en cuanto, lo cierto es que sirvió para algo. La atmósfera hostelera está incomparablemente más limpia y un porcentaje, no muy alto pero significativo, ha logrado dejar de fumar. Claro que su mayor mérito no radica en lo que sucedió de puertas para dentro sino en el cambio de mentalidad que supuso, sirviendo de modelo para muchos países.
Las cajetillas australianas sin marca han resultado efectivasPaíses que, por cierto, no se han quedado quietos desde entonces. En vista de las más que alarmantes cifras de mortalidad por cáncer, problemas cardiovasculares y respiratorios, el cerco se ha ido estrechando poco a poco, Hoy día, las medidas para erradicar el humo de los lugares públicos estáj vigentes en muchas partes del mundo, pero, además, se han adoptado otras que las complementan, empieza a haber legislación contra los padres que fuman en los coches, las cajetillas sin ningún signo distintivo  son un hecho desde hace tiempo. Y la gestación de nuevas ideas que protejan a la población y disminuyan el número de fumadores es algo que está en marcha.
Esperemos que los legisladores españoles recuerden la enorme responsabilidad que han contraído al tomar posesión de sus respectivos cargos y protejan la salud de sus conciudadanos con un poco más de celo que hasta ahora. 

miércoles, 12 de abril de 2017

El mundo del espectáculo tampoco es inmune a la EPOC

Hasta hace pocos años ser varón significaba pertenecer al grupo de riesgo de la Enfermedad Pulmonar Obstructiva Crónica. Eso ha ido cambiando y es un hecho que hoy día las cifras de mujeres que padecen EPOC se acercan peligrosamente a las de sus compañeros. Pero, como siempre, autoridades y profesionales van a remolque de la realidad y no han tenido en cuenta que el acceso al mercado laboral de las mujeres se inició en los años 70, que desde hace tiempo superan en número a los varones en la mayor parte de las facultades universitarias y que este abandono de las tareas del hogar ha traido consigo el consumo masivo de tabaco. Era de prever, pues, que las jóvenes de los años 70, 80 y posteriores comenzarían a incrementar las cifras femeninas de esta enfermedad en cuanto empezasen a rebasar la cuarentena, edad en que el riesgo se multiplica enormemente.
Y no solo eso. Se ha descubierto que, en igualdad de circunstancias, el organismo de las mujeres es mucho más vulnerable. De repente, las instituciones sanitarias se han encontrado con lo que no esperaban: además de un incremento espectacular de la EPOC femenina, la evidencia de un infradiagnóstico bastante mayor que el de los varones y, recordemos, este se estima en un escalofriante 73%.
El enfisema pulmonar (EPOC) se ceba actualmente en las mujeres
La actriz Margarita Isabel
Hablábamos el otro día de los personajes conocidos que fallecen por este motivo y de la necesidad de divulgar una causa de mortalidad (y de muchos años previos de bajísima calidad de vida) que aún pasa desapercibida debido al desconocimiento general por una parte y a que suele camuflarse con diversos pretextos con el fin de mantener ese estado de cosas. 
La actriz mexicana Margarita Isabel, que empezó su carrera en los años 60, participó en numerosas telenovelas y en el conocido film Como agua para chocolate, ha fallecido el pasado domingo 9 de abril, con 73 años, de enfisema pulmonar (conocido también como EPOC), tal como indica el diario El País en su edición digital de hoy mismo.
Ya que esta generación –y unas cuantas posteriores– han tenido la desgracia de caer en las garras del tabaco, trabajemos en la imprescindible labor de información y prevención para conseguir que un drama, en realidad fácilmente evitable, empiece a disminuir y pronto acabe convirtiéndose en nada más que un pésimo recuerdo.

sábado, 8 de abril de 2017

Se premia un programa de Televisión Canaria por un reportaje sobre la EPOC

En concreto, un reportaje del programa Canarias hoy emitido el 18 de noviembre de 2015, según informa la propia cadena, ha sido galardonado por la Sociedad Española de Neumología y Cirugía Torácica (SEPAR). Los periodistas premiados son, Isabel Baeza, Nacho Cabrera, Jessica Díaz y Gilberto Isande.
En el acto de recogida del premio, el coordinador del programa dijo: "Con este reportaje, los canarios pudieron hacerse una idea en su día, sobre qué es la EPOC y cómo se podía vivir con ella".
La presidenta de SEPAR, por su parte, indicó que el programa era ameno y conseguía su propósito fundamental: que cualquiera pudiese entender en qué consiste la EPOC.
Economía y salud en competencia desleal
La potencia económica del sector tabaco impide tomar medidas saludables
¿Para cuándo un programa así en las televisiones estatales sean privadas o públicas? O mejor, una serie de programas divulgativos. No es para menos tratándose como se trata de una de las primeras causas de muerte, en realidad la primera causa evitable, que mantiene en condiciones muy poco envidiables a, aproximadamente, dos millones y medio de pacientes.
Solo anotar que el porcentaje de pacientes con EPOC no diagnosticado no es del 7%, como se menciona en el artículo, sino, y aunque parezca increíble, del ¡¡70 por ciento!! Sí, sí, asómbrense, del 70, siendo como es una patología altamente invalidante, que causa un enorme sufrimiento en los enfermos y sus familiares y la causa de un fallecimiento lento pero anunciado.
¿Por qué entonces ese amplio manto de silencio? Pues, señores, porque se trata de una enfermedad producida por el (todavía) sacrosanto tabaco. Y el tabaco sigue moviendo mucha pasta.
¡Poderoso caballero es don Dinero!
¡Qué razón tenía el excelso don Francisco de Quevedo y Villegas!

jueves, 6 de abril de 2017

El enfisema de un actor mexicano

Con fecha 4 de abril de 2017, El Horizonte, un periódico de México, informa de que Jorge Ortiz de Pinedo, un conocido actor de ese país, ha sido diagnosticado de enfisema (Enfermedad Pulmonar Obstructiva Crónica) y se dispone a combatirlo con entereza por medio del oxígeno domiciliario. ¿A alguien le parece verosímil que un medio español publique una noticia así?
Famosos fallecidos por EPOC
Terenci Moix
Parece que esta clase de diagnósticos, ni siquiera los fallecimientos de personajes más o menos populares o importantes, como Terenci Moix, Jesús del Pozo, Belén Ordoñez  (y, quizá, Adolfo Suarez y Lina Morgan, aunque no he podido confirmarlo totalmente) han pasado desapercibidos aquí. Se ha hablado más de Eric Lawson (el hombre Marlboro), del cantante argentino Sandro de América, Gloria Stuart, Leonard Bernstein, la princesa Margarita de Inglaterra y se especula que incluso Julio Cortazar y Amy Winehouse pudieron fallecer por EPOC. Son nombres entre otros muchos. Sería aleccionador para los fumadores habituales y los jóvenes dispuestos a adoptar el hábito conocerlos todos. Pero, frente a la mayor o menor transparencia de otros países, esta terrible lacra no tiene ningún eco en la opinión pública española. Es un hecho que los medios nacionales no tienen por costumbre mencionar la causa: suelen responsabilizar a alguna enfermedad padecida a la vez o bien disfrazarla con la expresión larga enfermedad que inevitablemente se asocia con el cáncer. 
Como parece que la cifra de 18.000 fallecimientos al año -solo en este país y solo a causa de la EPOC- no impresiona demasiado, habrá que aportar nombres propios de personajes conocidos aclarando que los desenlaces producidos por esta patología, al tener como causa directa el tabaco, no se reconocen casi nunca. 
Y tú, lector anónimo, ¿tienes alguna historia, propia o ajena, que contar? Si es así deja un comentario. Y si es un poco extensa, cuéntamela por correo y yo le daré forma en un post.

martes, 4 de abril de 2017

Buscando a la EPOC desesperadamente

Moraleja: demos voz a los asmáticos, a los pacientes de EPOC, a los afectados de fibrosis quística, a los transplantados de pulmón y a todo aquel que en algún momento de su vida ve reducida su capacidad respiratoria. 


Decíamos en el post anterior que la visibilidad es un factor fundamental para el paciente respiratorio y que, por desgracia, carece por completo de ella. La gente sabe que existe el cáncer, la diabetes, se asusta con las subidas del colesterol gracias al bombardeo publicitario -aunque es más un factor de riesgo que una patología- es consciente, en fin, que cualquier órgano del cuerpo es susceptible de enfermar. Corrijo: cualquiera menos los pulmones. Respirar mal no se concibe porque no se habla nunca de ello, se confunde con ansiedad u otro trastorno psíquico, existe una idea muy generalizada de que respirar con el diafragma y hacer yoga son los únicos remedios disponibles para un problema relacionado con el stress, la sugestión o los nervios. No niego que la fisioterapia respiratoria es una ayuda inestimable en las patologías respiratorias, pero si existe una afección pulmonar, en principio no bastaría con ella, habría que combinarla con otras terapias porque estamos hablando de una cuestión tan orgánica como puede serlo un problema coronario.
Cuál es el  quid de la cuestión
Sin embargo, como vengo repitiendo una y otra vez, estamos hablando de los pacientes que más dependen de la conducta de su prójimo. Un asmático o una persona con EPOC se pueden ver gravemente afectados por una simple alteración ambiental (una fogata, un cigarro, una bayeta impregnada en detergente). A veces el efecto da la cara a largo plazo y es imposible saber qué lo provocó, otras, se presenta de forma súbita. La gravedad también varía mucho: desde una disnea muy leve a un broncoespasmo que pone en peligro la vida.
No hay muchos asuntos tan urgentes y susceptibles de reivindicación como este. Y no exagero: si nos fijamos únicamente en los efectos, podríamos comparar conductas tan faltas de mala intención (como fumar o pasar una bayeta) con atentados terroristas. Terrorismo inocente podríamos llamarlo, por paradójico que pueda parecer.
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William Bell Scott - Iron and Coal (1855–60)
Existen soluciones
La conclusión es obvia: los pacientes respiratorios necesitan:
  • En primer lugar, conocerse.
  • Después, unirse en pos de un objetivo común.
  • Por último, reivindicar.
Pero estamos como en el chiste- ¿Dónde está la mayor dificultad para camuflar un millón de euros? Tener un millón de euros, ni más ni menos, a partir de ahí todo es coser y cantar. Aquí pasa lo mismo. Los enfermos respiratorios estarían más que dispuestos a darse a conocer, a explicar lo que les ocurre, a trabajar por resolver sus problemas, a pedir -a veces, hasta a exigir- el respeto de sus conciudadanos. Pero primero tienen que conocerse. ¿Y quién les puede poner en contacto? Los mismos que tienen la ccapacidad de divulgar, aquellos que mencionaba en el post anterior: los neumólogos.
Neumólogos, autoridades sanitarias y periodistas -por este orden de actuación- conseguirían, de proponérselo, que la sociedad pueda conocer este gravísimo problema en el que, en realidad, estamos involucrados todos aunque solo sea en potencia. Pero, además, son los únicos capaces de lograr que los pacientes se conozcan entre ellos, que puedan relacionarse, intercambiar experiencias, puntos de vista, problemas, soluciones. Y, lo más importante, para convertirse en la voz autorizada que comunique a la población el significado de esta problemática, su repercusión en la vida diaria, su carácter invalidante, su peligrosidad a la larga o a la corta.
Moraleja: demos voz a los asmáticos, a los pacientes de EPOC, a los afectados de fibrosis quística, a los transplantados de pulmón y a todo aquel que en algún momento de su vida ve reducida su capacidad respiratoria. Pongámosles en contacto, ellos sabrán organizarse y decidirán qué es lo que tienen que hacer, pero también pongámosles un micrófono delante, hagamos reportajes donde se explique cómo es su vida, sus limitaciones, terapia, pronóstico de futuro y, sobre todo, las causas por las que esas personas han llegado hasta aquí.
El mundo será algo más justo, menos peligroso para todos, con un menor porcentaje de muertes. 

domingo, 2 de abril de 2017

¿Cómo combatir la EPOC entre todos?

Los especialistas -neumólogos en este caso- lo que tienen que hacer es curar, y si esto fuese imposible por tratarse de una enfermedad progresiva sin posibilidad de vuelta atrás como es la Enfermedad Pulmonar Obstructiva Crónica, deben paliar los síntomas, informar al paciente del estilo de vida que debe llevar así como del alcance de su patología y, frenar en lo posible la evolución por medio de terapia (fisioterapia, medicamentos, cirugía y cualquier otro tipo de intervenciones). No se les puede pedir más que esto, ellos están en su consulta, en su unidad hospitalaria, en su turno de urgencias y allí es dónde han de poner toda la carne en el asador. Todo lo demás ni está en sus manos ni es su responsabilidad.
¿Seguro?
Sin embargo, la única forma de que esta siniestra enfermedad no siga progresando impunemente pasa por informar masivamente a la opinión pública. Cuando se habla de los males del tabaco suele aludirse al cáncer, y eso no impresiona demasiado porque -alegan los fumadores- el cáncer (los cánceres) se originan de muchísimas maneras. Mientras tanto, la EPOC sigue siendo esa gran desconocida que origina infinidad de muertes y, hasta entonces, una gran cantidad de sufrimiento, tanto a la persona que ve apagarse poco a poco su capacidad respiratoria como a los que le rodean, que deben cuidarles, satisfacer sus necesidades más básicas y -casi lo peor de todo- presenciar desde la impotencia su angustia creciente.
Los ciudadanos se volverían más respetuosos en lo que a la contaminación cotidiana respecta -aunque solo les moviese el egoismo- los fumadores entenderían lo que les puede reservar el futuro, sin los paños calientes que fomenta la industria tabaquera, y el número de fallecimientos anuales descendería progresivamente. En poco tiempo, la apabullante cifra de 18.000 fallecimientos anuales por EPOC en España descendería de forma vertiginosa, porque la gente puede estar desinformada pero les aseguro que no es tonta. Decenderían los fallecimientos y esa otra cifra igual de abrumadora (dos millones y pico) de personas con los pulmones deteriorados que cada vez van respirando peor, perdiendo calidad de vida, convirtiéndose progresivamente en inválidos.
Pero no lo saben porque nadie les informa. ¿Y quién es el encargado de hacerlo? Los que saben de qué va, naturalmente. Bien, sigamos con la cadena lógica: ¿quienes son los que conocen en qué consiste la EPOC y cuales son sus causas? Pues los neumólogos, claro está. Y, con esto, volvemos al principio, así que repito la pregunta.
¿La única responsabilidad de los neumólogos en relación con la EPOC se reduce al aspecto terapéutico? Parece obvio que no, que en sus manos está el inicio de la cadena de divulgación, que deben depositar en las autoridades sanitarias y, entre ambos y gracias a los mass media, viralizar la información sobre la Enfermedad Pulmonar Obstructiva Crónica.
Ahora parece que en este inmenso prado se ha movido una brizna de hierba. Me refiero a la muy pertinente campaña que ha puesto en marcha recientemente A3 Media, de la que ya hablé en un post anterior, y que ni siquiera sé si sigue en vigor en este momento. Hoy me ha llamado la atención un artículo del Diario de Sevilla haciéndose eco de esta iniciativa y reflexionando sobre el asunto. Recomiendo que lo lean y que, a partir de ahí, sigan informándose sobre una cuestión tan candente como ignorada en esta sociedad absorta en fuegos de artificio que se muestra incapaz de fijarse en lo que le afecta de verdad.

jueves, 30 de marzo de 2017

El asma de Paco Tella atrae la superstición (Relato instructivo)

O de cómo los charlatanes pretenden aprovecharse del paciente.

Si quieren curar tu asma con milagros, espántalos o huye.



Hace mucho que no hablo de mi amigo Paco Tella, cuya vida hemos ido conociendo a través de la serie de 26 relatos (incluido este) que encontrareis dispersos por el blog. Paco es un tipo simpático, antiguo boxeador, que estuvo casado con mi amiga Cris hasta hace poco. De los tres, ella es la única que no se ha movido de nuestro antiguo barrio. Aunque no nos hayamos visto en años, hemos sido capaces de mantener viva la llama, a pesar de los kilómetros que nos separan y de la infinidad de peripecias que hemos vivido últimamente. Es cierto que las nuevas tecnologías han colaborado muchísimo, pero no lo es menos que ambas hemos puesto toda la carne en el asador para que esto ocurra a base de no escatimar confidencias, intercambiar fotografías y todo lo habido y por haber. Con su ex sucede al contrario, no hablamos jamás, pero de vez en cuando tiene que acudir a la zona donde vivo –por motivos que solo él conoce– y aprovecha para hacerme una visita.
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Santiago Rusiñol - Café des Incohérents (1889-1890)
Para completar los antecedentes, diré que Paco se ha fumado todo el tabaco del mundo, hasta que sus pulmones dijeron basta y desarrollaron un enfisema pulmonar complicado con asma severo. Ahora se mantiene vivo gracias a una batería de inhaladores y al oxígeno domiciliario. Por eso, entrar con él a cualquier sitio es toda una odisea. Paco tiene los bronquios obstruidos debido a su enfisema, pero además, y por culpa del asma, le hacen daño decenas de sustancias y debe mantenerse alerta si no quiere entrar en la UVI por enésima vez. Yo misma he sido testigo de los accidentados recorridos hasta el hospital, con Paco asfixiándose literalmente, Cristina conduciendo y yo sacando por la ventanilla un manojo de pañuelos de papel para asegurarme de que éramos visibles en medio del marasmo que copaba la autovía.
Hace una semana el Pacotilla –que es su nombre de guerra– me invitó a tomar un batido en la cafetería más cool de mi barrio, un sitio especializado también en tapas y cócteles, que tiene un don especial para descubrir sabores y texturas fuera de lo común.
Es un hecho inevitable: los camareros te ven llegar, sacan la bayeta amarilla empapada en lo-que-quiera-que-sea y se ponen a restregar meticulosamente la brillantísima zona de la barra en la que has decidido acodarte. Paco, que ya está más que habituado, dio un respingo y se colocó en la barra contigua, seguido (trapo en ristre) por un solícito barman que no estaba dispuesto a dejar escapar ni la pálida sombra de un germen. Nada nuevo bajo el sol: un segundo salto, esta vez acompañado de amables explicaciones por parte de mi amigo y asunto resuelto.
Pero no habíamos reparado en el paisano que bebía té a nuestra izquierda. En cuanto se volvió, muy solícitamente, y se disculpó por intervenir, supimos lo que nos esperaba. Hasta yo lo sabía, imagínense Paco que –tal como cuento en anteriores historietas– tiene un máster en esta clase de embrollos.
No voy a aburrirles con las sarta de tonterías que salieron de su boca, eso sí, todas con buenísima intención y, por supuesto, desinteresadamente. “Yo no saco nada con esto, pero conozco al propietario de una tienda naturista que tiene un don especial para estas cosas y estoy seguro de que le va a ayudar mucho, solo hace falta tener fe y blablablá y etcétera, etcétera”.
Me sorprendió la contundencia de Paco, se ve que esto le pasa casi todos los días. Estuvo cordial, educado, correcto, pero no dejó que el otro le ganase terreno ni un segundo. “Mire usted, a mí me pasa esto y esto, llevo tanto tiempo así, lo contraje a causa del tabaco, me estoy tratando de esta y esta forma, estoy en manos de neumólogos que son los especialistas en el tema” Por último, como contrapeso de tanta contumacia: “soy una persona cultivada y no creo en monsergas de ninguna clase, aunque, eso sí, le agradezco infinito su interés.”
A todo esto, el pelotón de camareros en pleno no se apartaba de esa zona, atentos a nuestras palabras (de las de ellos, ya que no me correspondía a mí abrir la boca) y prestos a intervenir si fuese necesario.
No lo fue. En cierto momento –tras quince larguísimos minutos– al fulano le quedó meridianamente claro que el Pacotilla sabía bien de lo que hablaba y no se iba a dejar intimidar, a pesar de los testigos, por lo que a primera vista podía parecer lo políticamente correcto, a saber, hacer una declaración de intenciones más o menos como esta: “¡Muchas gracias por su ayuda! voy a tomar nota, ¡qué suerte he tenido de conocerle a usted! No sabía que necesitase un charlatán que me sacase los dineros y me hiciese perder el tiempo, pero ahora que lo sé no perderé un instante, acudiré al local que me indica y seguiré fielmente los mandatos de su amigo el gurú”.
Imaginen la sorpresa (y decepción) del patoso al comprobar que Paco no decía nada de eso, todo lo que hizo fue abrumarle con su incontestable lógica. Una lógica que fue mano de santo: en cuanto hubo agotado todo su arsenal de argumentos, dio media vuelta y se fue.
Para alivio de los camareros, que por fin pudieron dispersarse, y para nuestro propio deleite, consistente en algo tan sencillo como que nos fuera permitido charlar a nuestro aire mientras degustábamos el delicioso batido de la casa.

martes, 28 de marzo de 2017

Recomendación 8: Sé fiel a tus rutinas

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Salvador Dalí

Estamos acabando la lista de diez consejos que enumeré hace ya tiempo. Haber tenido grandes aficiones ayuda bastante, pero no te desanimes si solo te has centrado en lo práctico. Ahora lo práctico es dispersarse un poco, pero se trata de una dispersión cotidiana, de diversificar tu actividad todo lo que puedas. Tú eliges: puedes hacer lo que más te gusta, de cuántas más cosas se trate mejor. Si has dejado de trabajar o has tenido que reducir la jornada, tendrás mucho más tiempo para ti mismo. 
Bien, pues ante todo no te ensimismes. Interésate por todo tipo de asuntos, por lo que  ocurre a tu alrededor: en casa, en la calle, en los medios de comunicación. Preocúpate por los que tienen peor suerte, sean los que sean, contribuye en alguna causa solidaria de la manera que creas conveniente, sal de casa, camina, lee libros, mantente informado por medio de la prensa, asiste a espectáculos, practica algún deporte –aunque sea de mesa– y recuerda que, si puedes, te vendrá bien el ejercicio físico. La compañía también es esencial: no te aísles, reúnete con familiares y amigos, comunícate con quienes estén lejos. En definitiva, mantén una vida activa, tanto física como mental y socialmente.
Es decir, siempre bajo supervisión médica, toma precauciones para no ceder nunca a la desidia.

domingo, 26 de marzo de 2017

Recomendación 7: No te acomodes

Parece un hecho comprobado que los pacientes que llevan una vida más activa mejoran sus síntomas notablemente. Esto, además de repercutir en una mayor esperanza de vida, constituye un círculo virtuoso: a mayor salud, mejor estado de ánimo, con los efectos positivos consiguientes, un bucle que, por fortuna, se repite con resultados cada vez mejores.
Pero ya sabemos en que consiste la Enfermedad Pulmonar Obstructiva Crónica. Y, por si no lo recuerdan, lo repito: se trata de una patología que mantiene obstruidos los bronquios a consecuencia del tabaco -que se fuma o se fumó- y, por tanto, impide respirar satisfactoriamente, lo que provoca una fatiga constante e impide en mayor o menor medida el movimiento. En las fases más leves, el paciente solo ve limitados los movimientos bruscos, grandes esfuerzos o esfuerzos pequeños pero continuados como subir varios tramos de escalera. Como es lógico, cuanto más grave es el periodo que se atraviesa más limitaciones se experimentan hasta llegar a afectar los actos cotidianos: ducharse, caminar, calzarse, vestirse…
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Paul Gauguin - Jinetes en la playa (1902)
Podemos, pues, deducir que, en esas condiciones, no es tan fácil realizar ejercicio, todo lo contrario: supone un gran esfuerzo tanto físico como de voluntad, mucho cuidado y atención así como cierta dosis de valentía. El individuo ha de ser consciente de sus limitaciones y saber en todo momento hasta dónde puede llegar. Se trata de un ten con ten nada fácil de llevar a cabo en la práctica pero perfectamente posible. Es verdad que, con el tiempo y la experiencia, se van facilitando las cosas. Hay que ir habituándose a la enfermedad, conociéndola, observar las reacciones corporales, echarle mucho ánimo, pedir ayuda si es preciso a quienes están alrededor, solicitar consejo especializado e ir investigando poco a poco. Cada uno encontrará el/los tipo/s de ejercicio/s más adecuado/s para su estado de salud, más en consonancia con sus gustos y forma de vida y establecerá la rutina de horarios, tiempos, pausas y lugares que más convengan a su forma de ser. 
Veremos que lo que al principio nos parecía un mundo es perfectamente factible y, poco a poco, se irá allanando el camino. Si eres tú el interesado, échale fuerza de voluntad porque te aseguro que merece la pena, pero, como la constancia es fundamental en esto, tampoco te impongas un sacrificio excesivo, no vayas a elegir un ejercicio con el que no te sientas cómodo: camina por lugares agradables para ti, realiza alguna clase de juego que hayas practicado antes suavizándolo si es necesario para adaptarlo a tus nuevas circunstancias etc. Si estás leyendo este artículo y eres amigo o familiar de alguien que padece de disnea producida por la EPOC, anímale a que consulte a su médico, aconséjale que no se apoltrone, trata de mejorar su estado de ánimo apoyándole lo mejor que puedas. Sé que decirlo es muy fácil y solo el que lo pasa sabe lo que supone realmente, pero no hay más remedio que esforzarse porque es mucho lo que está en juego. Y recuerda: la desidia es el mayor enemigo de los pacientes con Enfermedad Pulmonar Obstructiva Crónica.

viernes, 24 de marzo de 2017

La disnea marciana y el broncoespasmo extraterrestre (y II)

Dicho esto, ¿cómo es la vida de las personas que padecen EPOC, con un riesgo constante y ante la indiferencia de todo el mundo? ¿Se les cree cuando avisan de lo que les pasa? Por estas páginas, ronda un personaje llamado Paco Tella que no es nadie en particular, se trata de un simple emblema para mostrar las duras condiciones que esperan a las personas con problemas respiratorios.

Recuerda que puedes ser tú.

Paco Tella fumó como un cosaco en tiempos. Ahora tiene dificultades para respirar pero sabe que el ejercicio le va a añadir años de vida, aunque no siempre puede ejercitarse de la forma que más le gustaría. La enfermedad tiene sus limitaciones.

Y, sin embargo, esa es la vida  que espera al paciente de Enfermedad Pulmonar Obstructiva Crónica y tiene que emplear todas sus energías en adaptarse a ella, en no perder la esperanza, en ser todo lo feliz que le sea posible.

miércoles, 22 de marzo de 2017

La disnea marciana y el broncoespasmo extraterrestre (I)

¿Alguien imagina cómo sería andar por la vida cuando solo entra en nuestros pulmones el 50% del aire que habitualmente recibiríamos (o el 40%, incluso el 20%) y que, absolutamente nadie de los que te rodean sepa lo que nos está pasando, ni siquiera lleguen a creer que eso puede ocurrirle a alguien. Pues se trata de una situación muy habitual, su nombre técnico es disnea y en España la sufren, en mayor o menor grado, más de dos millones de personas. Son los pacientes de EPOC (Enfermedad Pulmonar Obstructiva Crónica)
Un segundo supuesto. ¿Pueden concebir que en los locales públicos se utilice habitualmente una gran variedad de productos de uso común, susceptibles de impedir súbitamente la respiración a cierto número de personas hasta ponerlas en riesgo de muerte –o algo más que el simple riesgo– dando lugar, incluso, a que ese número se incremente de forma progresiva? Quizá piensen que si esto ocurriese se tomarían medidas drásticas. ¿No es cierto que nos alarma a todos el hecho de que existan personas con una enfermedad incurable, que los medios de comunicación se hacen eco, que mucha gente pone su granito de arena económico para paliar, o al menos retrasar,  el desastre? ¿Cómo es posible, pues, que no se preste ninguna atención a conductas cotidianas tan potencialmente destructivas? Pues sí. Hay muchos agentes que respiramos a diario: productos de limpieza agresivos como la lejía y el amoniaco, incienso, incluso las populares velas que pueden producir un broncoespasmo* a las personas asmáticas. Y no solo eso: pueden convertir en asmáticos a algunos que no lo han sido nunca.

De eso, entre otras cosas, se habla –por desgracia, sin especificar– en las indicaciones de la prensa sobre el número de fallecimientos anuales a causa de la contaminación. Probablemente no sepan que esta no solo se encuentra –como la mayoría sigue creyendo– en zonas industriales o calles con gran afluencia de tráfico. Contaminación atmosférica hay también –y mucha– en esas tiendas naturistas (tan sanas ellas, aparentemente) que colocan bastoncillos de incienso aquí y allá, la tienen las iglesias, los locales comerciales con carritos repletos de productos y limpiadoras fregando a diestro y siniestro en las horas de mayor concurrencia –limpiadoras que, por cierto, constituyen uno de los grupos de riesgo para el asma– la tienen las terrazas y las puertas de los bares que es donde se fuma a todas horas, los mismos bares, en los que se deja fumar de madrugada sin ventilar nunca como es debido, los servicios en los que entran los fumadores para no tener que salir a la calle. Podría continuar un buen rato, pero tampoco es cuestión de aburrirles.
Y, sin embargo, ni el broncoespasmo y ni la disnea son palabras de uso común. Como no conviene hablar de ellos, ni que se conozca su existencia, se ocultan bajo una gruesa capa de silencio.
Hace unos días, la empresa A3 Media –responsable de medios como Antena 3 y La Sexta– ha puesto en marcha una loable iniciativa, un spot televisivo en el que aluden, por fin, a la EPOC, pero tan vertiginosamente y de forma tan sucinta que al espectador no iniciado le resulta imposible asimilar lo que está viendo, intuye que se trata una recomendación bienintencionada que tiene que ver con la salud y poco más. El artículo que sigue al anuncio en su página web lo explica brevemente pero, por desgracia, la web tal cual no entrará masivamente en los hogares. Incluso en televisión no durará más que unos días, después no quedará ni el recuerdo.
Sin embargo es un hecho que solo los impactos televisivos –en forma de publicidad o de exhaustivos reportajes sobre las patologías respiratorias, sus causas y consecuencias– servirían para dar a conocer a todo el mundo, de verdad, sin paños calientes, los efectos de los contaminantes o informarles de que determinadas personas andan por ahí respirando apenas. Y que, no, no tienen ningún problema psicológico. A veces prestar un poco de atención a quienes nos rodean puede salvar vidas.
Se preguntará: Entonces, ¿no puedo fumar? Pues, la verdad, si tiene un mínimo de empatía, en su casa y a solas. ¿Tampoco puedo encender incienso? Poder puede, pero no es nada saludable a pesar de su prestigio. ¿Ni siquiera puedo hacer limpieza? Por supuesto que puede, y a hasta debe: en cualquier tienda de las que frecuenta encontrará productos igual de eficaces y mucho menos peligrosos. Pero para eso están los profesionales (licenciados en medicina, química y otros), consúlteles a ellos y no se fíe de los spots publicitarios. 

(Continuará)

(*) Broncoespasmo:  Contracción anormal del músculo liso de los bronquios que puede provocar un estrechamiento u obstrucción aguda de las vías respiratorias”.

lunes, 20 de marzo de 2017

EPOC: A vueltas con los inhaladores

Las pocas veces que se intenta ayudar a los desatendidísimos pacientes de esa terrible enfermedad conocida como EPOC, que no es otra cosa que la combinación de ENFISEMA+BRONQUITIS CRÓNICA -cada vez que se intenta ayudarles, decía, se les acaba culpabilizando.

MÉDICO: Es imposible que, con el estado de salud que tienes, haya dejado de fumar hace veinte años, mi consejo es que lo deje ahora mismo.

MÉDICO: No tengo tiempo para leer todos esos papeles, pero seguro que no está tan mal.

MÉDICO: Es muy probable que esté usando mal los inhaladores, lo que tiene que hacer es aprender a manejarlos.

¿Se arregla algo culpabilizando al paciente por sistema? Evidentemente, no. Lo que hay que hacer es indagar más atentamente en las causas.

¿Son los pacientes de EPOC tontos por naturaleza, son más tontos desde que padecen la enferrmedad? Por supuesto que no. Poseen las mismas habilidades que cualquier otro sector de la población, y la enfermedad no ha modificado su nivel de inteligencia.

Entonces, ¿por qué se insiste tanto en lo dificilísimo que puede resultarles manejar un inhalador? Lo cierto es que es bastante más fácil que las habilidades que dominaban los pacientes cuando la circunstancia invalidante no había aparecido aún: arreglar el motor de un coche, manejar ordenadores, educar a una grupo de niños, regentar un establecimiento, conducir un camión y así hasta el infinito.

Pero dejémonos de palabrarería y comprobemos si, realmente, inhalar es tan enrevesado como dicen, al menos para aquellos que deben usar el producto:

Para inhalar su dosis:
a) Retire el capuchón del inhalador. [Figura 1]
b) Llévese el inhalador a la boca, con el aplicador bucal mirando hacia usted.
c) Colóquese el aplicador bucal del inhalador en la boca, cierre los labios en torno al aplicador bucal e inspire rápida y profundamente. [Figura 2]
d) Retire el inhalador de la boca y aguante la respiración durante unos 10 segundos o el período que le sea cómodo. Nunca expulse el aire a través del inhalador.
e) Para cerrar el inhalador, vuelva a colocar el capuchón inmediatamente después de cada inhalación El capuchón debe estar totalmente colocado y debe girarse para que se cargue la dosis para la siguiente inhalación. Para ello, debe girarse éste en el sentido de las agujas del reloj mientras se oprime ligeramente hacia abajo hasta que oiga un “click” que indica que el capuchón se encuentra completamente cerrado. [Figura 3]. La flecha del capuchón debe encontrarse completamente alineada con la ventana del contador. [Figura 4].
  
   
           Fig. 1                              Fig. 2                                  Fig. 3                           Fig. 4
  Retire el capuchón               Inhalación                Cierre el inhalador       Inhalador cerrado
   
          

La verdad, no parece que haga falta mucha ciencia para girar un tubo, ajustar el dispositivo a los labios e inspirar con toda la fuerza posible. Solo hay que prestar atención a lo que se hace, tan sencillo o más que lavarse los dientes aunque, lógicamente, con mucha más repercusión en la salud. Por si fuera poco, a la más que minuciosa explicación del prospecto de unos movimientos sin complicación ninguna, se adjuntan imágenes detalladísimas de los pocos segundos que dura el proceso. ¿Creen ustedes que la gran mayoría de enfermos no va a ser capaz de hacerlo bien? Tengan la seguridad de que procederán según lo indicado, más aún teniendo en cuenta que les va en ello la absorción correcta de un elemento tan imprescindible para la vida como es el oxígeno.

Tiene que haber algo más. Y lo hay, naturalmente. Lo que no me explico es que todos esos que insisten tanto en la escasa habilidad de los epoquianos (o bronquíticos, o enfisematosos, como ustedes prefieran) -tan inteligentes ellos, por lo demás- todavía no hayan caído en la cuenta de que estos pacientes carecen de la fuerza pulmonar necesaria para que el producto vaya a parar a sus pulmones.

En otras palabras, para dotar a un individuo de capacidad respiratoria, se le facilita un producto que, solo se puede administrar con eficacia cuando se posee una capacidad respiratoria cercana a la media.

Señores facultativos, químicos, licenciados en farmacia, directores de laboratorios etc. ¿cómo quieren que inhale correctamente un medicamento una persona a la que se le ha recetado, precisamente, por su escasa capacidad para inhalar?

Todo esto es de locos.

Pero en la prensa más o menos especializada, consultas médicas, conversaciones de especialistas, farmaceúticos, enfermeros, la culpa la siguen teniendo los pacientes. Y así nos luce el pelo.

Fabriquen ustedes dispositivos que faciliten la inhalación, y en el caso de los neumólogos, reclamen su fabricación a quien corresponda. No se puede empezar la casa por el tejado echando la culpa a quienes se ven perjudicados por su, para decirlo suavemente, -enorme e injustificada- falta de previsión.