jueves, 30 de marzo de 2017

El asma de Paco Tella atrae la superstición (Relato instructivo)

O de cómo los charlatanes pretenden aprovecharse del paciente.

Si quieren curar tu asma con milagros, espántalos o huye.



Hace mucho que no hablo de mi amigo Paco Tella, cuya vida hemos ido conociendo a través de la serie de 26 relatos (incluido este) que encontrareis dispersos por el blog. Paco es un tipo simpático, antiguo boxeador, que estuvo casado con mi amiga Cris hasta hace poco. De los tres, ella es la única que no se ha movido de nuestro antiguo barrio. Aunque no nos hayamos visto en años, hemos sido capaces de mantener viva la llama, a pesar de los kilómetros que nos separan y de la infinidad de peripecias que hemos vivido últimamente. Es cierto que las nuevas tecnologías han colaborado muchísimo, pero no lo es menos que ambas hemos puesto toda la carne en el asador para que esto ocurra a base de no escatimar confidencias, intercambiar fotografías y todo lo habido y por haber. Con su ex sucede al contrario, no hablamos jamás, pero de vez en cuando tiene que acudir a la zona donde vivo –por motivos que solo él conoce– y aprovecha para hacerme una visita.
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Santiago Rusiñol - Café des Incohérents (1889-1890)
Para completar los antecedentes, diré que Paco se ha fumado todo el tabaco del mundo, hasta que sus pulmones dijeron basta y desarrollaron un enfisema pulmonar complicado con asma severo. Ahora se mantiene vivo gracias a una batería de inhaladores y al oxígeno domiciliario. Por eso, entrar con él a cualquier sitio es toda una odisea. Paco tiene los bronquios obstruidos debido a su enfisema, pero además, y por culpa del asma, le hacen daño decenas de sustancias y debe mantenerse alerta si no quiere entrar en la UVI por enésima vez. Yo misma he sido testigo de los accidentados recorridos hasta el hospital, con Paco asfixiándose literalmente, Cristina conduciendo y yo sacando por la ventanilla un manojo de pañuelos de papel para asegurarme de que éramos visibles en medio del marasmo que copaba la autovía.
Hace una semana el Pacotilla –que es su nombre de guerra– me invitó a tomar un batido en la cafetería más cool de mi barrio, un sitio especializado también en tapas y cócteles, que tiene un don especial para descubrir sabores y texturas fuera de lo común.
Es un hecho inevitable: los camareros te ven llegar, sacan la bayeta amarilla empapada en lo-que-quiera-que-sea y se ponen a restregar meticulosamente la brillantísima zona de la barra en la que has decidido acodarte. Paco, que ya está más que habituado, dio un respingo y se colocó en la barra contigua, seguido (trapo en ristre) por un solícito barman que no estaba dispuesto a dejar escapar ni la pálida sombra de un germen. Nada nuevo bajo el sol: un segundo salto, esta vez acompañado de amables explicaciones por parte de mi amigo y asunto resuelto.
Pero no habíamos reparado en el paisano que bebía té a nuestra izquierda. En cuanto se volvió, muy solícitamente, y se disculpó por intervenir, supimos lo que nos esperaba. Hasta yo lo sabía, imagínense Paco que –tal como cuento en anteriores historietas– tiene un máster en esta clase de embrollos.
No voy a aburrirles con las sarta de tonterías que salieron de su boca, eso sí, todas con buenísima intención y, por supuesto, desinteresadamente. “Yo no saco nada con esto, pero conozco al propietario de una tienda naturista que tiene un don especial para estas cosas y estoy seguro de que le va a ayudar mucho, solo hace falta tener fe y blablablá y etcétera, etcétera”.
Me sorprendió la contundencia de Paco, se ve que esto le pasa casi todos los días. Estuvo cordial, educado, correcto, pero no dejó que el otro le ganase terreno ni un segundo. “Mire usted, a mí me pasa esto y esto, llevo tanto tiempo así, lo contraje a causa del tabaco, me estoy tratando de esta y esta forma, estoy en manos de neumólogos que son los especialistas en el tema” Por último, como contrapeso de tanta contumacia: “soy una persona cultivada y no creo en monsergas de ninguna clase, aunque, eso sí, le agradezco infinito su interés.”
A todo esto, el pelotón de camareros en pleno no se apartaba de esa zona, atentos a nuestras palabras (de las de ellos, ya que no me correspondía a mí abrir la boca) y prestos a intervenir si fuese necesario.
No lo fue. En cierto momento –tras quince larguísimos minutos– al fulano le quedó meridianamente claro que el Pacotilla sabía bien de lo que hablaba y no se iba a dejar intimidar, a pesar de los testigos, por lo que a primera vista podía parecer lo políticamente correcto, a saber, hacer una declaración de intenciones más o menos como esta: “¡Muchas gracias por su ayuda! voy a tomar nota, ¡qué suerte he tenido de conocerle a usted! No sabía que necesitase un charlatán que me sacase los dineros y me hiciese perder el tiempo, pero ahora que lo sé no perderé un instante, acudiré al local que me indica y seguiré fielmente los mandatos de su amigo el gurú”.
Imaginen la sorpresa (y decepción) del patoso al comprobar que Paco no decía nada de eso, todo lo que hizo fue abrumarle con su incontestable lógica. Una lógica que fue mano de santo: en cuanto hubo agotado todo su arsenal de argumentos, dio media vuelta y se fue.
Para alivio de los camareros, que por fin pudieron dispersarse, y para nuestro propio deleite, consistente en algo tan sencillo como que nos fuera permitido charlar a nuestro aire mientras degustábamos el delicioso batido de la casa.

martes, 28 de marzo de 2017

Recomendación 8: Sé fiel a tus rutinas

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Salvador Dalí

Estamos acabando la lista de diez consejos que enumeré hace ya tiempo. Haber tenido grandes aficiones ayuda bastante, pero no te desanimes si solo te has centrado en lo práctico. Ahora lo práctico es dispersarse un poco, pero se trata de una dispersión cotidiana, de diversificar tu actividad todo lo que puedas. Tú eliges: puedes hacer lo que más te gusta, de cuántas más cosas se trate mejor. Si has dejado de trabajar o has tenido que reducir la jornada, tendrás mucho más tiempo para ti mismo. 
Bien, pues ante todo no te ensimismes. Interésate por todo tipo de asuntos, por lo que  ocurre a tu alrededor: en casa, en la calle, en los medios de comunicación. Preocúpate por los que tienen peor suerte, sean los que sean, contribuye en alguna causa solidaria de la manera que creas conveniente, sal de casa, camina, lee libros, mantente informado por medio de la prensa, asiste a espectáculos, practica algún deporte –aunque sea de mesa– y recuerda que, si puedes, te vendrá bien el ejercicio físico. La compañía también es esencial: no te aísles, reúnete con familiares y amigos, comunícate con quienes estén lejos. En definitiva, mantén una vida activa, tanto física como mental y socialmente.
Es decir, siempre bajo supervisión médica, toma precauciones para no ceder nunca a la desidia.

domingo, 26 de marzo de 2017

Recomendación 7: No te acomodes

Parece un hecho comprobado que los pacientes que llevan una vida más activa mejoran sus síntomas notablemente. Esto, además de repercutir en una mayor esperanza de vida, constituye un círculo virtuoso: a mayor salud, mejor estado de ánimo, con los efectos positivos consiguientes, un bucle que, por fortuna, se repite con resultados cada vez mejores.
Pero ya sabemos en que consiste la Enfermedad Pulmonar Obstructiva Crónica. Y, por si no lo recuerdan, lo repito: se trata de una patología que mantiene obstruidos los bronquios a consecuencia del tabaco -que se fuma o se fumó- y, por tanto, impide respirar satisfactoriamente, lo que provoca una fatiga constante e impide en mayor o menor medida el movimiento. En las fases más leves, el paciente solo ve limitados los movimientos bruscos, grandes esfuerzos o esfuerzos pequeños pero continuados como subir varios tramos de escalera. Como es lógico, cuanto más grave es el periodo que se atraviesa más limitaciones se experimentan hasta llegar a afectar los actos cotidianos: ducharse, caminar, calzarse, vestirse…
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Paul Gauguin - Jinetes en la playa (1902)
Podemos, pues, deducir que, en esas condiciones, no es tan fácil realizar ejercicio, todo lo contrario: supone un gran esfuerzo tanto físico como de voluntad, mucho cuidado y atención así como cierta dosis de valentía. El individuo ha de ser consciente de sus limitaciones y saber en todo momento hasta dónde puede llegar. Se trata de un ten con ten nada fácil de llevar a cabo en la práctica pero perfectamente posible. Es verdad que, con el tiempo y la experiencia, se van facilitando las cosas. Hay que ir habituándose a la enfermedad, conociéndola, observar las reacciones corporales, echarle mucho ánimo, pedir ayuda si es preciso a quienes están alrededor, solicitar consejo especializado e ir investigando poco a poco. Cada uno encontrará el/los tipo/s de ejercicio/s más adecuado/s para su estado de salud, más en consonancia con sus gustos y forma de vida y establecerá la rutina de horarios, tiempos, pausas y lugares que más convengan a su forma de ser. 
Veremos que lo que al principio nos parecía un mundo es perfectamente factible y, poco a poco, se irá allanando el camino. Si eres tú el interesado, échale fuerza de voluntad porque te aseguro que merece la pena, pero, como la constancia es fundamental en esto, tampoco te impongas un sacrificio excesivo, no vayas a elegir un ejercicio con el que no te sientas cómodo: camina por lugares agradables para ti, realiza alguna clase de juego que hayas practicado antes suavizándolo si es necesario para adaptarlo a tus nuevas circunstancias etc. Si estás leyendo este artículo y eres amigo o familiar de alguien que padece de disnea producida por la EPOC, anímale a que consulte a su médico, aconséjale que no se apoltrone, trata de mejorar su estado de ánimo apoyándole lo mejor que puedas. Sé que decirlo es muy fácil y solo el que lo pasa sabe lo que supone realmente, pero no hay más remedio que esforzarse porque es mucho lo que está en juego. Y recuerda: la desidia es el mayor enemigo de los pacientes con Enfermedad Pulmonar Obstructiva Crónica.

viernes, 24 de marzo de 2017

La disnea marciana y el broncoespasmo extraterrestre (y II)

Dicho esto, ¿cómo es la vida de las personas que padecen EPOC, con un riesgo constante y ante la indiferencia de todo el mundo? ¿Se les cree cuando avisan de lo que les pasa? Por estas páginas, ronda un personaje llamado Paco Tella que no es nadie en particular, se trata de un simple emblema para mostrar las duras condiciones que esperan a las personas con problemas respiratorios.

Recuerda que puedes ser tú.

Paco Tella fumó como un cosaco en tiempos. Ahora tiene dificultades para respirar pero sabe que el ejercicio le va a añadir años de vida, aunque no siempre puede ejercitarse de la forma que más le gustaría. La enfermedad tiene sus limitaciones.

Y, sin embargo, esa es la vida  que espera al paciente de Enfermedad Pulmonar Obstructiva Crónica y tiene que emplear todas sus energías en adaptarse a ella, en no perder la esperanza, en ser todo lo feliz que le sea posible.

miércoles, 22 de marzo de 2017

La disnea marciana y el broncoespasmo extraterrestre (I)

¿Alguien imagina cómo sería andar por la vida cuando solo entra en nuestros pulmones el 50% del aire que habitualmente recibiríamos (o el 40%, incluso el 20%) y que, absolutamente nadie de los que te rodean sepa lo que nos está pasando, ni siquiera lleguen a creer que eso puede ocurrirle a alguien. Pues se trata de una situación muy habitual, su nombre técnico es disnea y en España la sufren, en mayor o menor grado, más de dos millones de personas. Son los pacientes de EPOC (Enfermedad Pulmonar Obstructiva Crónica)
Un segundo supuesto. ¿Pueden concebir que en los locales públicos se utilice habitualmente una gran variedad de productos de uso común, susceptibles de impedir súbitamente la respiración a cierto número de personas hasta ponerlas en riesgo de muerte –o algo más que el simple riesgo– dando lugar, incluso, a que ese número se incremente de forma progresiva? Quizá piensen que si esto ocurriese se tomarían medidas drásticas. ¿No es cierto que nos alarma a todos el hecho de que existan personas con una enfermedad incurable, que los medios de comunicación se hacen eco, que mucha gente pone su granito de arena económico para paliar, o al menos retrasar,  el desastre? ¿Cómo es posible, pues, que no se preste ninguna atención a conductas cotidianas tan potencialmente destructivas? Pues sí. Hay muchos agentes que respiramos a diario: productos de limpieza agresivos como la lejía y el amoniaco, incienso, incluso las populares velas que pueden producir un broncoespasmo* a las personas asmáticas. Y no solo eso: pueden convertir en asmáticos a algunos que no lo han sido nunca.

De eso, entre otras cosas, se habla –por desgracia, sin especificar– en las indicaciones de la prensa sobre el número de fallecimientos anuales a causa de la contaminación. Probablemente no sepan que esta no solo se encuentra –como la mayoría sigue creyendo– en zonas industriales o calles con gran afluencia de tráfico. Contaminación atmosférica hay también –y mucha– en esas tiendas naturistas (tan sanas ellas, aparentemente) que colocan bastoncillos de incienso aquí y allá, la tienen las iglesias, los locales comerciales con carritos repletos de productos y limpiadoras fregando a diestro y siniestro en las horas de mayor concurrencia –limpiadoras que, por cierto, constituyen uno de los grupos de riesgo para el asma– la tienen las terrazas y las puertas de los bares que es donde se fuma a todas horas, los mismos bares, en los que se deja fumar de madrugada sin ventilar nunca como es debido, los servicios en los que entran los fumadores para no tener que salir a la calle. Podría continuar un buen rato, pero tampoco es cuestión de aburrirles.
Y, sin embargo, ni el broncoespasmo y ni la disnea son palabras de uso común. Como no conviene hablar de ellos, ni que se conozca su existencia, se ocultan bajo una gruesa capa de silencio.
Hace unos días, la empresa A3 Media –responsable de medios como Antena 3 y La Sexta– ha puesto en marcha una loable iniciativa, un spot televisivo en el que aluden, por fin, a la EPOC, pero tan vertiginosamente y de forma tan sucinta que al espectador no iniciado le resulta imposible asimilar lo que está viendo, intuye que se trata una recomendación bienintencionada que tiene que ver con la salud y poco más. El artículo que sigue al anuncio en su página web lo explica brevemente pero, por desgracia, la web tal cual no entrará masivamente en los hogares. Incluso en televisión no durará más que unos días, después no quedará ni el recuerdo.
Sin embargo es un hecho que solo los impactos televisivos –en forma de publicidad o de exhaustivos reportajes sobre las patologías respiratorias, sus causas y consecuencias– servirían para dar a conocer a todo el mundo, de verdad, sin paños calientes, los efectos de los contaminantes o informarles de que determinadas personas andan por ahí respirando apenas. Y que, no, no tienen ningún problema psicológico. A veces prestar un poco de atención a quienes nos rodean puede salvar vidas.
Se preguntará: Entonces, ¿no puedo fumar? Pues, la verdad, si tiene un mínimo de empatía, en su casa y a solas. ¿Tampoco puedo encender incienso? Poder puede, pero no es nada saludable a pesar de su prestigio. ¿Ni siquiera puedo hacer limpieza? Por supuesto que puede, y a hasta debe: en cualquier tienda de las que frecuenta encontrará productos igual de eficaces y mucho menos peligrosos. Pero para eso están los profesionales (licenciados en medicina, química y otros), consúlteles a ellos y no se fíe de los spots publicitarios. 

(Continuará)

(*) Broncoespasmo:  Contracción anormal del músculo liso de los bronquios que puede provocar un estrechamiento u obstrucción aguda de las vías respiratorias”.

lunes, 20 de marzo de 2017

EPOC: A vueltas con los inhaladores

Las pocas veces que se intenta ayudar a los desatendidísimos pacientes de esa terrible enfermedad conocida como EPOC, que no es otra cosa que la combinación de ENFISEMA+BRONQUITIS CRÓNICA -cada vez que se intenta ayudarles, decía, se les acaba culpabilizando.

MÉDICO: Es imposible que, con el estado de salud que tienes, haya dejado de fumar hace veinte años, mi consejo es que lo deje ahora mismo.

MÉDICO: No tengo tiempo para leer todos esos papeles, pero seguro que no está tan mal.

MÉDICO: Es muy probable que esté usando mal los inhaladores, lo que tiene que hacer es aprender a manejarlos.

¿Se arregla algo culpabilizando al paciente por sistema? Evidentemente, no. Lo que hay que hacer es indagar más atentamente en las causas.

¿Son los pacientes de EPOC tontos por naturaleza, son más tontos desde que padecen la enferrmedad? Por supuesto que no. Poseen las mismas habilidades que cualquier otro sector de la población, y la enfermedad no ha modificado su nivel de inteligencia.

Entonces, ¿por qué se insiste tanto en lo dificilísimo que puede resultarles manejar un inhalador? Lo cierto es que es bastante más fácil que las habilidades que dominaban los pacientes cuando la circunstancia invalidante no había aparecido aún: arreglar el motor de un coche, manejar ordenadores, educar a una grupo de niños, regentar un establecimiento, conducir un camión y así hasta el infinito.

Pero dejémonos de palabrarería y comprobemos si, realmente, inhalar es tan enrevesado como dicen, al menos para aquellos que deben usar el producto:

Para inhalar su dosis:
a) Retire el capuchón del inhalador. [Figura 1]
b) Llévese el inhalador a la boca, con el aplicador bucal mirando hacia usted.
c) Colóquese el aplicador bucal del inhalador en la boca, cierre los labios en torno al aplicador bucal e inspire rápida y profundamente. [Figura 2]
d) Retire el inhalador de la boca y aguante la respiración durante unos 10 segundos o el período que le sea cómodo. Nunca expulse el aire a través del inhalador.
e) Para cerrar el inhalador, vuelva a colocar el capuchón inmediatamente después de cada inhalación El capuchón debe estar totalmente colocado y debe girarse para que se cargue la dosis para la siguiente inhalación. Para ello, debe girarse éste en el sentido de las agujas del reloj mientras se oprime ligeramente hacia abajo hasta que oiga un “click” que indica que el capuchón se encuentra completamente cerrado. [Figura 3]. La flecha del capuchón debe encontrarse completamente alineada con la ventana del contador. [Figura 4].
  
   
           Fig. 1                              Fig. 2                                  Fig. 3                           Fig. 4
  Retire el capuchón               Inhalación                Cierre el inhalador       Inhalador cerrado
   
          

La verdad, no parece que haga falta mucha ciencia para girar un tubo, ajustar el dispositivo a los labios e inspirar con toda la fuerza posible. Solo hay que prestar atención a lo que se hace, tan sencillo o más que lavarse los dientes aunque, lógicamente, con mucha más repercusión en la salud. Por si fuera poco, a la más que minuciosa explicación del prospecto de unos movimientos sin complicación ninguna, se adjuntan imágenes detalladísimas de los pocos segundos que dura el proceso. ¿Creen ustedes que la gran mayoría de enfermos no va a ser capaz de hacerlo bien? Tengan la seguridad de que procederán según lo indicado, más aún teniendo en cuenta que les va en ello la absorción correcta de un elemento tan imprescindible para la vida como es el oxígeno.

Tiene que haber algo más. Y lo hay, naturalmente. Lo que no me explico es que todos esos que insisten tanto en la escasa habilidad de los epoquianos (o bronquíticos, o enfisematosos, como ustedes prefieran) -tan inteligentes ellos, por lo demás- todavía no hayan caído en la cuenta de que estos pacientes carecen de la fuerza pulmonar necesaria para que el producto vaya a parar a sus pulmones.

En otras palabras, para dotar a un individuo de capacidad respiratoria, se le facilita un producto que, solo se puede administrar con eficacia cuando se posee una capacidad respiratoria cercana a la media.

Señores facultativos, químicos, licenciados en farmacia, directores de laboratorios etc. ¿cómo quieren que inhale correctamente un medicamento una persona a la que se le ha recetado, precisamente, por su escasa capacidad para inhalar?

Todo esto es de locos.

Pero en la prensa más o menos especializada, consultas médicas, conversaciones de especialistas, farmaceúticos, enfermeros, la culpa la siguen teniendo los pacientes. Y así nos luce el pelo.

Fabriquen ustedes dispositivos que faciliten la inhalación, y en el caso de los neumólogos, reclamen su fabricación a quien corresponda. No se puede empezar la casa por el tejado echando la culpa a quienes se ven perjudicados por su, para decirlo suavemente, -enorme e injustificada- falta de previsión.

sábado, 18 de marzo de 2017

EPOC: ¿Una vida mejor es posible?


La única manera de combatir el tabaquismo y sus consecuencias pasa por que todo el mundo sepa en qué consiste la Enfermedad Pulmonar Obstructiva Crónica, cómo se vive con ella, a cuántas personas afecta y cuál es su desenlace. 
No es tan difícil:

¿Quieres que la sociedad se entere de que el pulmón también puede enfermar? Divulga

¿Quieres que los fumadores abandonen su hábito? Divulga

¿Quieres un ambiente menos contaminado? Divulga

¿Quieres que el paciente de EPOC se integre en la sociedad en lugar de permanecer marginado? Divulga

¿Quieres que disminuya radicalmente el número de pacientes de EPOC? Divulga

¿Quieres que sus cuidadores se sientan apoyados? Divulga

¿Quieres que los fallecimientos a causa de la EPOC se conviertan en una anécdota? Divulga

¿Quieres que los chavales nunca lleguen a probar un cigarro? Divulga

¿Quieres que el mundo entero sienta empatía por los pacientes de EPOC? Divulga


TODOS LOS AÑOS MUEREN 18.000 PERSONAS EN ESPAÑA A CAUSA DE LA EPOC

jueves, 16 de marzo de 2017

La tos del fumador SÍ tiene importancia

Siempre habíamos creído que la tos del fumador es algo muy común que les sucede a todos y, por tanto, no hay ni que molestarse en pensar en ello, pero ocurre todo lo contrario, es el síntoma de algo altamente preocupante como es la Enfermedad Pulmonar Obstructiva Crónica, una patología que va dificultando progresivamente la facultad de respirar y que no deja de avanzar nunca, o sea, es progresiva e irreversible y, en su lento avance, mantiene al enfermo en un estado de invalidez e indefensión que va minando sus fuerzas poco a poco y, en las últimas fases, si se mantiene con vida es gracias al oxígeno de una bombona, que ha de respirar un mínimo de dieciseis horas diarias.
¿Dramatismo? En absoluto. Una realidad incuestionable que afecta a más de dos millones de personas solo en España. Y lo peor es que la mayor parte, alrededor de un 70%, están sin diagnosticar, ignorantes de lo que les ocurre hasta que el problema está muy avanzado.
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Pierre August Renoir - Moulin de la Galette (1876)
Es evidente que hace falta hablar de este asunto para que los fumadores sepan lo que les espera y pongan remedio si quieren. Y les aseguro que si entienden de verdad lo que significa la EPOC dejar el cigarrillo no supondrá tanto esfuerzo porque la alternativa es bastante desoladora.
Como ocurre con el cáncer y con cualquier otra patología de gravedad, lo mejor es detectarlo a tiempo, explicárselo bien al paciente y atajarlo. ¿Cómo? 
1) Poniendo todos los medios para dejar de fumar lo antes posible.
2) Apartándose, drásticamente, del humo de los cigarros
3) Manteniéndose lejos de cualquier otra humareda y de todo contaminante atmosférico
4) Sometiéndose a las pruebas médicas aconsejadas por los facultativos y tomando exactamente la medicación prescrita (que en los últimos años ha aumentado espectacularmene su efectividad gracias a impresionantes avances en la investigación farmaceútica), de la forma indicada y durante el tiempo señalado.
5) Acudiendo a revisión en las fechas establecidas, nunca más tarde aunque nos parezca que estamos muy bien.
6) Llevando una vida sana física, mental y emocionalmente.

Como es lógico, lo mejor que puedes hacer es prevenir. Si dejas de fumar ahora, cuando aún no se ha presentado ninguna patología, ganarás muchos años de vida, eso garantizado. Ya sabemos que es difícil pero se puede buscar ayuda: consulta con el médico de cabecera y él te indicará la mejor solución para tu caso.