lunes, 20 de marzo de 2017

EPOC: A vueltas con los inhaladores

Las pocas veces que se intenta ayudar a los desatendidísimos pacientes de esa terrible enfermedad conocida como EPOC, que no es otra cosa que la combinación de ENFISEMA+BRONQUITIS CRÓNICA -cada vez que se intenta ayudarles, decía, se les acaba culpabilizando.

MÉDICO: Es imposible que, con el estado de salud que tienes, haya dejado de fumar hace veinte años, mi consejo es que lo deje ahora mismo.

MÉDICO: No tengo tiempo para leer todos esos papeles, pero seguro que no está tan mal.

MÉDICO: Es muy probable que esté usando mal los inhaladores, lo que tiene que hacer es aprender a manejarlos.

¿Se arregla algo culpabilizando al paciente por sistema? Evidentemente, no. Lo que hay que hacer es indagar más atentamente en las causas.

¿Son los pacientes de EPOC tontos por naturaleza, son más tontos desde que padecen la enferrmedad? Por supuesto que no. Poseen las mismas habilidades que cualquier otro sector de la población, y la enfermedad no ha modificado su nivel de inteligencia.

Entonces, ¿por qué se insiste tanto en lo dificilísimo que puede resultarles manejar un inhalador? Lo cierto es que es bastante más fácil que las habilidades que dominaban los pacientes cuando la circunstancia invalidante no había aparecido aún: arreglar el motor de un coche, manejar ordenadores, educar a una grupo de niños, regentar un establecimiento, conducir un camión y así hasta el infinito.

Pero dejémonos de palabrarería y comprobemos si, realmente, inhalar es tan enrevesado como dicen, al menos para aquellos que deben usar el producto:

Para inhalar su dosis:
a) Retire el capuchón del inhalador. [Figura 1]
b) Llévese el inhalador a la boca, con el aplicador bucal mirando hacia usted.
c) Colóquese el aplicador bucal del inhalador en la boca, cierre los labios en torno al aplicador bucal e inspire rápida y profundamente. [Figura 2]
d) Retire el inhalador de la boca y aguante la respiración durante unos 10 segundos o el período que le sea cómodo. Nunca expulse el aire a través del inhalador.
e) Para cerrar el inhalador, vuelva a colocar el capuchón inmediatamente después de cada inhalación El capuchón debe estar totalmente colocado y debe girarse para que se cargue la dosis para la siguiente inhalación. Para ello, debe girarse éste en el sentido de las agujas del reloj mientras se oprime ligeramente hacia abajo hasta que oiga un “click” que indica que el capuchón se encuentra completamente cerrado. [Figura 3]. La flecha del capuchón debe encontrarse completamente alineada con la ventana del contador. [Figura 4].
  
   
           Fig. 1                              Fig. 2                                  Fig. 3                           Fig. 4
  Retire el capuchón               Inhalación                Cierre el inhalador       Inhalador cerrado
   
          

La verdad, no parece que haga falta mucha ciencia para girar un tubo, ajustar el dispositivo a los labios e inspirar con toda la fuerza posible. Solo hay que prestar atención a lo que se hace, tan sencillo o más que lavarse los dientes aunque, lógicamente, con mucha más repercusión en la salud. Por si fuera poco, a la más que minuciosa explicación del prospecto de unos movimientos sin complicación ninguna, se adjuntan imágenes detalladísimas de los pocos segundos que dura el proceso. ¿Creen ustedes que la gran mayoría de enfermos no va a ser capaz de hacerlo bien? Tengan la seguridad de que procederán según lo indicado, más aún teniendo en cuenta que les va en ello la absorción correcta de un elemento tan imprescindible para la vida como es el oxígeno.

Tiene que haber algo más. Y lo hay, naturalmente. Lo que no me explico es que todos esos que insisten tanto en la escasa habilidad de los epoquianos (o bronquíticos, o enfisematosos, como ustedes prefieran) -tan inteligentes ellos, por lo demás- todavía no hayan caído en la cuenta de que estos pacientes carecen de la fuerza pulmonar necesaria para que el producto vaya a parar a sus pulmones.

En otras palabras, para dotar a un individuo de capacidad respiratoria, se le facilita un producto que, solo se puede administrar con eficacia cuando se posee una capacidad respiratoria cercana a la media.

Señores facultativos, químicos, licenciados en farmacia, directores de laboratorios etc. ¿cómo quieren que inhale correctamente un medicamento una persona a la que se le ha recetado, precisamente, por su escasa capacidad para inhalar?

Todo esto es de locos.

Pero en la prensa más o menos especializada, consultas médicas, conversaciones de especialistas, farmaceúticos, enfermeros, la culpa la siguen teniendo los pacientes. Y así nos luce el pelo.

Fabriquen ustedes dispositivos que faciliten la inhalación, y en el caso de los neumólogos, reclamen su fabricación a quien corresponda. No se puede empezar la casa por el tejado echando la culpa a quienes se ven perjudicados por su, para decirlo suavemente, -enorme e injustificada- falta de previsión.

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