martes, 18 de abril de 2017

España ya no es pionera en la lucha contra el tabaquismo, más bien todo lo contrario

Hace falta disolver las identidades de marca para despojar al tabado de un carisma que no le correspondeEsto a los españoles nos suele pasar a menudo, ponernos en la avanzadilla de algún aspecto legislativo y a continuación dormirnos en los laureles y quedarnos los últimos. La ley de prevención del tabaquismo que se promulgó en 2005 y entró en vigor el 1 de enero de 2006 no sirvió más que para calentar los ánimos. Establecía algo tan absurdo como que unos locales pudiesen elegir y otros no, al final eligieron todos y dejaron fumar sin cortapisas. A lo sumo, trazaban una línea en el suelo o colocaban una maceta para dividir los espacios, pero el humo no entendía las advertencias y transitaba a sus anchas. Cada cual actuaba como lo le daba la gana y, aún así, no dejaban de hacerse las víctimas: que si nos hemos gastado mucho dinero en reformas, que si tal y que si cual. En cinco años no vi ningún establecimiento que se molestase en hacer ni una mínima obra y solo dos cadenas instalaron un muro de cristal. Pero a los fumadores tenía que entrarles el aire por algún sitio, y la puerta, siempre abierta o, en el mejor de los casos, abriéndose cada vez que pasaba un camarero, servía de chimenea que ahumaba a los no fumadores cada quince segundos de reloj. 
La ley de 2010 se hizo efectiva el 2 de enero siguiente y, aunque tampoco es perfecta y se incumple de vez en cuanto, lo cierto es que sirvió para algo. La atmósfera hostelera está incomparablemente más limpia y un porcentaje, no muy alto pero significativo, ha logrado dejar de fumar. Claro que su mayor mérito no radica en lo que sucedió de puertas para dentro sino en el cambio de mentalidad que supuso, sirviendo de modelo para muchos países.
Las cajetillas australianas sin marca han resultado efectivasPaíses que, por cierto, no se han quedado quietos desde entonces. En vista de las más que alarmantes cifras de mortalidad por cáncer, problemas cardiovasculares y respiratorios, el cerco se ha ido estrechando poco a poco, Hoy día, las medidas para erradicar el humo de los lugares públicos estáj vigentes en muchas partes del mundo, pero, además, se han adoptado otras que las complementan, empieza a haber legislación contra los padres que fuman en los coches, las cajetillas sin ningún signo distintivo  son un hecho desde hace tiempo. Y la gestación de nuevas ideas que protejan a la población y disminuyan el número de fumadores es algo que está en marcha.
Esperemos que los legisladores españoles recuerden la enorme responsabilidad que han contraído al tomar posesión de sus respectivos cargos y protejan la salud de sus conciudadanos con un poco más de celo que hasta ahora. 

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