viernes, 28 de abril de 2017

Tabaco y síndrome de abstinencia

¿Alguien concibe un panorama mundial donde más de la cuarta parte de los adultos que lo integran padece una insuperable adicción?


Está demostrado que el tabaco es una droga potentísima, más difícil de abandonar que cocaína, heroína y similares. Por eso, los fumadores se engañan, exactamente igual que cualquier drogadicto, por eso no es tarea facil que atiendan a razones, y precisamente por eso hay que explicárselo mejor, procurando dejarles sin argumentos, pero sin asustarles -algo extremadamente difícil pero no imposible- porque si se ponen nerviosos, se deprimen, aterrorizan etc. se van a refugiar mucho más intensamente en su droga.
Uno de sus argumentos favoritos es: el tabaco no puede ser tan malo cuando se vende en establecimientos específicos, no está prohibido por las autoridades sanitarias, cumple todos los controles legales, no hay que esconderse para consumirlo etc. etc. 
Fotograma de la película Le temps du loup (2002)
Fotograma de Le temps du loup (2002)
Bien, todo eso es cierto. Este producto comenzó a cultivarse masivamente hace muchas décadas y se transformó enseguida en una industria próspera cuyas ganancias -debido a su carácter adictivo y a una excelente estrategia publicitaria- se han ido incrementando exponencialmente a lo largo de los años. Se argumenta que los motivos de su permanencia son meramente económicos. Esto es cierto a medias. Sí, es complicado barrer de un plumazo uno de los pilares de la economía mundial. Muchas empresas, tanto tabaqueras como sus derivadas se hundirían junto con sus trabajadores, y esto, como pueden imaginar, acarreearía un cataclismo de incalculables consecuencias. No es un secreto que un empobrecimiento masivo de esas dimensiones es capaz de provocar un efecto dominó imposible de evaluar todavía, por tanto, el hecho de que la economía sea uno de los factores fundamentales para que el tabaco aún sea producto de consumo legal no es un argumento en su favor. No es solo el lucro lo que motiva su permanencia, que también, sino la prudencia -esta vez sí- de los gobernantes.
Como ven, no dejo de insistir en que el económico es solo un factor entre otros -aunque tan importante que solo con él sería suficiente- para mantener el tabaco en los estancos. Yo conozco otro igual de importante al menos. Ignoro si existe alguno más.
El otro motivo es bastante sencillo de entender. ¿Alguien concibe un panorama mundial donde más de la cuarta parte de los adultos que lo integran padece una insuperable adicción? ¿Se pueden imaginar qué ocurriría?
Lo que me viene a la cabeza supera a la película de terror más espeluznante. Pero no voy a extenderme en detalles, creo que el simple enunciado habla por sí mismo.
Eso sí, les ruego que reflexionen sobre ello. Y si llegan a alguna conclusión de interés, sea a favor o en contra, la expongan aquí debajo. El apartado Comentarios nació para escuchar lo que tengan que decir.

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