miércoles, 29 de noviembre de 2017

Cigarrillo electrónico y cigarrillo convencional: todo es nicotina

El veneno siempre será veneno

El mito urbano dice que el cigarro electrónico no lleva nicotina pero, naturalmente, no es cierto. Todos los cigarros, tanto el electrónico como ese otro más moderno conocido como iqos, pretenden colarnos el tabaco como sea con el fin de que la industria derivada de esa planta siga obteniendo beneficios.
Si mantienes las manos ocupadas no necesitas fumar
Concierto de guitarra en Málaga

Inventos posteriores al cigarro convencional

Da igual si son un poco menos tóxicos, lo que importa es que son tóxicos. Además, decir que es menos tóxico que el tabaco no es decir mucho, casi cualquier producto puede serlo. Pruebas: 
a): por su causa mueren 50.000 personas al año en España, 18.000 de ellas de EPOC (Enfermedad Obstructiva Crónica) y el resto de enfermedades cardiovasculares y cánceres diversos.
b) la EPOC es una enfermedad larga y angustiosa porque no deja de progresar y nunca hay mejoría.
c) la medicación palía un poco los síntomas pero el pronóstico es inapelable.
d) los enfermos se convierten en inválidos permanentes, que se fatigan al menor esfuerzo, muchos de ellos atados a una bombona de oxígeno de por vida entre 16 y 24 horas diarias.
e) las cifras de infradiagnóstico son abrumadoras: cerca del 80% de los enfermos actuales (que en España se cifran en algo menos de tres millones) ni siquiera lo sospechan. La consecuencia es que siguen fumando hasta que la enfermedad está muy avanzada, los pulmones muy deteriorados y la calidad de vida es muy pobre.

Medidas urgentes

Limitar la publicidad y la venta on line del cigarro electrónico supone una respuesta insuficiente al enorme problema que sufrimos y del que todavía no hemos tomado conciencia, o por lo menos no lo bastante.
Cortar por lo sano el tabaco en estos momentos, con tantos adictos reclamando su dosis, probablemente no sería viable, pero no debe permitirse que salgan al mercado estos nuevos productos. Por otra parte, debería prohibirse a los jóvenes acceder al consumo de una sustancia cuya toxicidad está sobradamente probada. Fumar no es ejercer la libertad es envenenarse. E igual que se trata de disuadir al futuro suicida cuando está a punto de lanzarse por la barandilla del puente, que se le sujeta por los brazos, que se forcejea con él para impedir que cumpla su propósito, se debe frenar el nuevo consumo con información real (no con la pantomima de ahora) y con las prohibiciones que sean necesarias.

Conclusión

No existe conciencia real en la sociedad del peligro que supone fumar activa y pasivamente, y eso tiene que acabar cuanto antes.

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