miércoles, 28 de febrero de 2018

EPOC y vida social

Los profesionales recomiendan encarecidamente el ejercicio físico a los pacientes de EPOC. De acuerdo, la actividad física (y la mental, no lo olvidemos) es recomendable en todas las circunstancias. Pero este consejo debe ir acompañado de una serie de explicaciones, ya que las patologías respiratorias se conocen poco -a pesar de su altísima prevalencia- y existe mucha confusión al respecto.

  • En primer lugar, una persona con un alto grado de disnea (dificultad para respirar), que quizá precise oxígeno domiciliario entre 16 y 24 horas diarias tiene muy limitada su capacidad de movimiento. No estamos hablando de esos comodones que se tumban a la bartola, a quienes los médicos tienen que regañar para que espabilen y no queden agarrotados de pura vagancia. No señor. Son personas que han de limitar sus movimientos porque, sencillamente, se ahogan, que no pueden mantener una actividad normal, que en los caso más graves han de permanecer en reposo la mayor parte del tiempo y en los más leves han de tener cierto cuidado para no excederse. Es decir, cuando se recomienda movimiento hablamos de algo muy controlado, que ha de realizarse bajo supervisión médica y con controles periódicos in situ realizados por el propio enfermo mediante observación directa o con aparatos: peak-flow, pulsioxímetro y tensiómetro.
  • Resultado de imagen de mortadelo y filemon con baston
    Viñeta de Francisco Ibáñez

  • Pero además hay que tener en cuenta que, hasta en las peores condiciones de salud, existen ciertas necesidades básicas, a saber, comer, mantener unos cuidados higénicos y relacionarse con otras personas. Para esto hace falta moverse: cocinar, barrer y fregar, ir a la compra, encontrarse con amigos o recibirlos en casa. ¿Qué hace una persona con problemas graves de salud si no tiene la quien resuelva esas cuestiones? Puede que lo que suceda sea lo contrario, que tenga que moverse por obligación más de lo conveniente con grave peligro de empeorar o, en casos extremos, de quedarse en el sitio. ¿Tienen esto en cuenta quienes recomiendan actividad física? ¿Por qué no se ponen en la situación de estos enfermos y les sugieren qué hacer en estos casos? ¿O es que no se han molestado en preguntarles qué problemas aparecen en su vida diaria?
  • ¿Y los que están rodeados de familia? ¿No llevan una vida excesivamente controlada? ¿No corren el peligro de que se les trate como a niños, como si en lugar de los pulmones tuviesen afectada la capacidad de pensar y decidir?
Conviene plantearse todo esto, porque a veces hablamos, hablamos y se nos olvida contemplar el conjunto de factores que pueden entrar en juego en una patología como la EPOC.

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