miércoles, 14 de marzo de 2018

Tabaquismo: Cuando uno enferma porque sí

¡Desengáñese fumador! Tal como indican voces autorizadas, la fantasía de que a usted no le va a tocar la china tiene poco fundamento, ya que está alimentada por opiniones tan poco consistentes como:

  • de una parte, los sectores interesados en mantenernos ciegos. Muy interesados, por cierto, ya que el dinero que mueve la industria tabaquera se  concreta en cifras de muchos ceros.
  • de otra, la adicción del propio fumador, que intenta justificar, como es lógico. Para ello, utiliza toda clase de excusas: "me siento muy bien", "puedo dejarlo cuando quiera", "no hace tanto daño como dicen", "a mí no me va a tocar", "de algo hay que morir", "todo eso que dicen no son más que mentiras de las farmaceúticas" (?!)
  • por último, la falta de información y la indiferencia social, que no entiende lo que está pasando y, a pesar del drama social y económico, no se preocupa de tomar conciencia de ello. Es más, incluso personas que no han fumado nunca, defienden lo indefendible por pura inercia e ignorancia.
Pero a los fumadores les espera, en un alto porcentaje de casos:
Resultado de imagen de paquetes de tabaco
  1. Responsabilidad en la aparición de patologías ajenas o en su agravamiento debido a la emisión constante de humo, en espacios abiertos y cerrados.
  2. Prematuro envejecimiento.
  3. Una larga y penosa enfermedad con el consiguiente descenso de la calidad de vida, escasa movilidad etc.
  4. Asociación con otras patologías, bien provocadas por la inmovilidad forzosa, por efectos secundarios de una medicación indispensable, por las escasas perspectivas vitales, descenso de autoestima y escasa socialización que acaban frecuentemente en un cuadro depresivo.
  5. Fallecimiento prematuro.
Seguro que algo me dejo en el tintero, pero si todo esto le parece poco motivo para abandonar el tabaco, se está engañando a sí mismo.
Si usted es fumador y cree imposible pasar sin el cigarrillo, busque ayuda profesional. Se sorprenderá de su eficacia. Muchos, antes que usted, se han sentido incapaces y acabaron consiguiéndolo con mucho menos esfuerzo del que imagina.
Si alguien de su entorno fuma aconséjele que busque ayuda, una ayuda avalada científicamente, nada de cantos de sirena, homeopatía o imposición de manos, eso es tirar el dinero y, lo que es peor, la forma más segura de hacer que el fumador retroceda en sus buenos propósito.

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