miércoles, 4 de abril de 2018

¿Por qué le llaman infarto cuando quieren decir broncoespasmo?

Ante todo hay que definir el concepto:
"El broncoespasmo es un estrechamiento temporal de los bronquios (vías respiratorias en los pulmones) causado por la contracción de los músculos en las paredes de los pulmones, por la inflamación de la mucosa pulmonar, o por una combinación de ambas condiciones."

Existe un gran porcentaje de muertes súbitas, ocurridas a personas asmáticas -con diagnóstico previo o no- cuyo origen no es un ataque al corazón sino la inhalación de sustancias fuertemente irritantes o con algún ingrediente alérgeno que dan lugar a una respuesta automática en los bronquios, inflamándolos y, en consecuencia, produciendo un significativo estrechamiento que dificulta la respiración, y si no se trata a tiempo, es capaz de producir la muerte del individuo. 
¿Porqué un proceso de este tipo llega a relacionarse con un ataque al corazón? Muy sencillo, porque cuando el oxígeno no llega a los pulmones, o no llega en la cantidad suficiente, los músculos se ven privados de esta sustancia vital, y el corazón no es otra cosa que un músculo, si bien esencial para mantener el organismo con vida.
Quiero decir con esto, que cuando se habla de insuficiencia cardio-respiratoria el individuo no siempre padece un problema coronario; en ocasiones, el origen se encuentra en los pulmones. Lógicamente, y simplificando, si no llega aire a estos órganos, o no en cantidad suficiente, o llega muy contaminado y por tanto con una proporción insuficiente de oxígeno, falla el corazón y se produce el fallecimiento.
Sin embargo no escuchamos muy a menudo hablar de esto. Se suelen meter en el mismo saco los fallecimientos y las crisis de extraordinaria gravedad que aparecen y se desarrollan rápidamente tengan el origen que tengan, de esta forma nadie se plantea el peligro que supone la liberación de sustancias peligrosas y su contribución a un porcentaje determinado de fallecimientos repentinos. De esta forma, nos ahorramos utilizar medidas preventivas como registringir aún más el acto de fumar en lugares públicos, prohibir la utilización de productos químicos potencialmente peligrosos, regular el uso de taladradoras y maquinaria generadora de gran cantidad de polvo, tanto en la calle como en locales, obligando a sustituirlas por otras que ejercen la misma función y contaminan mucho menos, y un largo etcétera. Comprometerse con esta problemática resulta, ciertamente, algo molesto, pero imprescindible para prevenir una gran cantidad de muertes fácilmente evitables, no solo del público transeúnte sino de los propios trabajadores, que son los primeros en inhalar esos productos o partículas.
Una vez dicho esto, repito la pregunta. ¿Por qué le llaman infarto cuando quieren decir broncoespasmo? Pues para despistar, naturalmente. Cualquiera que tenga ojos para ver, a poco que observe, se dará cuenta de que existe una ley del silencio en torno a este asunto.

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