Hazte oír

¡Eh! ¿Hay alguien ahí?

Sobre todo me pregunto dónde están los sufridos enfermos respiratorios, esas personas que tienen problemas de movilidad a causa de la disnea y, por si esto fuera poco, se ven afectados por las mil y una sustancias que se arrojan al aire alegremente y, en la mayor parte de los casos, de forma innecesaria.

Y no estoy hablando de pensar en el futuro del planeta sino en algo mucho más concreto y cercano: los pulmones de los que pasan por nuestro lado, incluso los propios.

Por eso, pocos más necesitados de reivindicar cosas que los enfermos respitarios. Si estamos de acuerdo en que comida, agua y techo resultan imprescindibles para la supervivencia, no les quiero ni contar hasta qué punto y con qué urgencia nuestro cuerpo requiere del oxígeno. Sin la dosis imprescindible, como podemos suponer, la perspectiva se mide en segundos.

Entonces, ¿cuál es la causa de ese silencio impenetrable? Habitualmente, se piensa que quienes están afectados por esta problemática constituyen una minoría reducidísima, sin embargo las cifras son abrumadoras: alrededor del 10 por ciento de la población sufre algún tipo de asma, y se estima en un porcentaje similar el de afectados por EPOC entre 40 y 70 años. A ellos añadiríamos otras patologías menos frecuentes, como la fibrosis quística. Naturalmente, a veces se superponen en el mismo sujeto y por ello esos porcentajes no son susceptibles de suma, pero no creo que sea muy aventurado afirmar que entre todas ellas alcanzan al menos el 15 por ciento de la población. Todo ello, en términos absolutos, arroja unas cifras de vértigo.

Y, de nuevo, volvemos al principio. ¿Dónde estáis, pacientes respiratorios?¿Encerrados en vuestras casas, sujetos a vuestras respectivas bombonas? No todos están tan graves, aclaro. Pero incluso ellos podrían utilizar la red para comunicarse. Sin embargo, y por mucho que he indagado, no encuentro nada que merezca la pena mencionar. ¿Es que os avergüenza confesar que padecéis disnea,  que, incluso, en un momento dado, os puede asaltar un broncoespasmo?

Este modesto rincón está concebido para que vosotros y vuestros familiares podáis intercambiar experiencias o comunicarlas y hacer preguntas -nunca personales, siempre genéricas- a los profesionales sanitarios que visiten este sitio. Sin olvidar al público en general, pues es preciso que este se asome, por fin, a una realidad que se le escapa y cuyo desconocimiento produce diariamente tantos malentendidos y situaciones injustas.

Ya es hora de que esto se proclame a los cuatro vientos, que se inculque a nuestros convecinos la necesidad de ser prudentes en lo relativo a la cuestión ambiental. A la hora de arrojar sustancias al aire, pensemos que a nuestro lado puede haber un enfermo, aunque sea en potencia, incluso serlo nosotros mismos e ignorarlo.

Esta puede ser una oportunidad para la divulgación, la mera curiosidad, la protesta educada y el intercambio de opiniones. Se acepta toda clase de PREGUNTAS y RESPUESTAS relacionadas con el asunto que nos ocupa. Más adelante, y según lo vaya requiriendo el diálogo que se suscite, se habilitarán secciones especializadas tanto por temas específicos como por intervinientes.

¿Quién rompe el fuego?  

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